16 marzo 2011 Padres y madres, Salud

La depresión paterna puede favorecer malos comportamientos hacia los hijos
Aún cuando los bebés son tan pequeñitos que todavía gatean, los padres con depresión podrían tener comportamientos muy poco adecuados e incluso peligrosos, como usar el castigo físico o ser descuidados en su atención. La irritabilidad que a menudo acompaña a la depresión puede ser la causa del aumento de azotes.

El estudio que da estos datos ha sido realiizado por el equipo del Dr. R. Neal Davis, pediatra de Intermountain Healthcare. Evaluaron la conducta de 1.746 padres de bebés de un año que participaban en el estudio Familias Frágiles y Bienestar del Niño. El siete por ciento de los padres había tenido un episodio depresivo el año anterior, un dato que se ajusta a la estadística. A los padres que vivían con sus hijos siempre o casi siempre se les cuestionó sobre cuatro comportamientos positivos y negativos.

El 13 por ciento de los padres no deprimidos y el 41 por ciento de los que sí lo estaban, reconocieron haber dado un azote a sus hijos en el último mes. O lo que es lo mismo, los padres con depresión eran 4 veces más propensos a dar azotes. Según el investigador esto demuestra la relación aunque no de causa-efecto. La Asociación Americana de Pediatría (AAP) advierte que los azotes en los niños menores de 18 meses de edad aumentan el riesgo de lesionarlos. También advierte de que en los niños mayores, los azotes frecuentes se relacionan con un mayor riesgo de violencia.

En los padres deprimidos se observó una menor probabilidad de leer cuentos a los niños tres o más veces a la semana. Menos de la mitad lo harían. Sin embargo no hubo diferencias en cuanto a jugar o cantar a los hijos entre los padres deprimidos y los que no lo estaban.

El doctor Craig Garfield, profesor asistente de pediatría de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern entre otras, señala los síntomas más frecuentes de la depresión: pueden incluir tristeza profunda, pérdida o aumento de peso, dificultad para concentrarse, fatiga e insomnio frecuente, menor deseo sexual, irritabilidad crónica y frustración, sentimientos de culpa o inutilidad y pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. Pensamientos sobre la muerte y dolor de espalda y de cabeza también podrian serlo. Aconseja acudir al médico si persisten dos semanas.

Vía | Medline Plus
Foto | Flickr-Cmccorkle2005

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  1. Bitacoras.com 17 marzo 2011

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