Esterilización de biberones

Esterilización de biberones

Escrito por: Alina    10 mayo 2009     12 Comentarios     2 minutos

Aunque pueda parecer un poco tostón o algo complicado, la esterilización de biberones es fundamental en los primeros meses de vida de nuestros bebés, ya que su sistema inmunitario no está todavía preparado para hacer frente a ciertos gérmenes.

Además, gracias a los productos que hay en el mercado, cada vez es algo más fácil y rápido. Tienes métodos en frío, en microondas o eléctricos, aunque también puedes utilizar el más tradicional de todos, hervir los biberones en agua durante 25 minutos.. La esterilización permite que los biberones que damos a nuestros chiquititos estén libres de gérmenes.

Para dejar de esterilizar, al menos los bebés deben haber cumplido los cuatro meses, aunque hay pediatras que no recomiendan dejar de esterilizar hasta los cinco o seis meses.. En ese tiempo será cuando los bebés se llevan todo lo que encuentran a la boca, por lo que la esterilización no servirá para mucho y además su sistema inmunitario ya estará listo para defenderse de los gérmenes.

Antes de esterilizar un biberón (tetina, tapa y rosca incluidas), hay que lavar todos estos elementos muy bien (con escobillas que quiten los restos de leche – las hay tanto para los biberones, como pequeñitas para las tetinas y las roscas). Una vez que estén bien lavados, entonces procederemos a la esterilización.

Como decía, hay diferentes formas de hacerlo: en frío, mediante una solución química que suele presentarse en pastillas. Es tan sencillo como rápido, lavas los biberones y los introduces en el recipiente con la pastilla (en la cantidad que el fabricante recomiende, por cada litro de agua). A veces queda un poco de olor, pero es inocuo. Hay estudios que dicen que es el más efectivo.

Por otro lado, está la esterilización al vapor, ya sea por microondas o de forma eléctrica. En ambos casos, el principio es el mismo (el vapor mata los gérmenes) y el uso parecido: introduces una determinada cantidad de agua en la cubeta o recipiente y en el primer caso lo introduces en el microondas (suele ser muy rápido, unos 8 minutos) y en el segundo lo conectas a la corriente eléctrica (suele tardar de 15 a 20 minutos) – en estos casos, el esterilizador dispone de parada automática cuando se ha terminado el proceso.

Vía | Revista Guía del Niño, Revista Consumer

Foto | Avent


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