23 agosto 2009 Consejos, Desarrollo, Educación, Juegos y juguetes, Opinión, Padres y madres

bebe jugando

Un día jugando con mi hijo vi como abría los dedos y el objeto se caía. Lo mejor de todo fue que le resulto muy divertido y no dejó de hacerlo por un buen rato. Además descubrió que las cosas hacían ruido cuando chocaban entre si.

La mayoría de los pequeños hacen lo mismo y con el mismo placer. También los divierte mucho decir la misma silaba varias veces seguidas. Aunque todavía no saben hablar, ya han asumido los sonidos característicos de su idioma y captan muy bien el tono personal que utilizan sus padres. Con su ‘na-na-na’ persiste en imitar el sonido de las frases que oyen a su alrededor.

Aun no son capaces de articular palabras, pero les gusta comprobar que ellos también logran emitir sonidos. Es evidente que los bebés invierten mucho tiempo en repetir acciones de todo tipo. Y lo cierto es que tienen motivos muy serios para comportarse así.

Nuestro hijo necesita experimentar con su entorno para descubrir el mundo y aprender. Para él es extraordinario comprobar cómo funcionan las cosas.

El primer año de vida es el más importante para el cerebro humano. Con cada descubrimiento se crean nuevos circuitos en el entramado neuronal del bebé. Es la etapa de mayor receptividad y las repeticiones (dar golpes, tirar objetos) son el motor de su aprendizaje.

Entre los seis y los doce meses, comienza a ser consciente de que es capaz de provocar cambios a su alrededor y disfruta investigando las repercusiones de sus actos.

A veces, todo esto de las repeticiones nos pone un poco nervios. Entonces la pregunta es ¿cómo saber cuando parar con estos juegos? Lo más sensato es actuar con la mayor naturalidad posible. Si de verdad no nos molestar juntar los juguetes que tira repetidamente y reímos con el, será perfecto actuar de este modo. Por el contrario, cuando estamos cansados, es igualmente lícito evitar el juego o decirles que no nos gusta esa diversión. Enojarse no es lo más aconsejable ya que no comprenderá nuestra reacción y terminará llorando.

Fuente | Ser Padres Hoy

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