25 mayo 2009 Consejos, Embarazo, Padres y madres

depresion posparto

La verdad que todas nos hemos puesto bastantes susceptibles durante el embarazo, sintiendo en nuestro interior una montaña rusa de emociones. Esto es porque para todas nosotras se trata de un momento realmente revolucionario. Y nuestras hormonas influyen, y mucho, en nuestro estado de ánimo.
En esta etapa de nuestra vida necesitaremos todo el afecto y la contención posible. Es normal que a lo largo del embarazo vayamos sintiendo como nuestro ánimo cambia abruptamente, no importando lo tranquilas que seamos habitualmente. Lo más importante en esta etapa es confiar en los sentimientos de nuestra pareja y de nuestro entorno en general. Seguramente ellos sabrán escucharnos y aconsejarnos.

Los conflictos que suelen aparecer en la pareja y el poco interés que en ocasiones pareciera tener el padre por el embarazo pueden explotar durante el embarazo. Lo peor de todos es pensar que con la llegada de un hijo se pueden solucionar los problemas de la pareja, si existen temas pendientes es bueno saber que la llegada de un bebé no solucionara nada y tratar de charlarlos antes de buscar un hijo.

La etapa que sigue luego del nacimiento, el posparto, tampoco es nada fácil. La mayoría de las mujeres luego de que nace su hijo empiezan a descubrir, también, sentimientos encontrados. La felicidad de que todo esté bien se entrecruza con la tristeza, existe la irritabilidad, fatiga, perdida de apetito y en ocasiones no se puede disfrutar de los acontecimientos que nos rodean.

Todos estos estados emocionales son pasajeros y se van alejando conforme pase el tiempo y se vaya logrando un equilibrio hormonal.

Si vos notas que este estado se prolonga más de lo debido trata de decirle a tu pareja lo que te está pasando por la cabeza, empieza a hablar de lo que te preocupasen sentir miedos. Si necesitas llorar, hazlo, ayudará a que te desahogues.
La vuelta a las actividades cotidianas sumadas al cansancio de no dormir bien encontrarse con un bebé provocan un leve estado depresivo. Si ves que a las dos o tres semanas no te sientes un poco mejor lo mejor será que consultes a tu médico, él y tus afectos ayudarán a que encuentres el mejor camino para una excelente maternidad.

Fuente | Revistas Única Mi Bebe y Ahora Mamá

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