6 mayo 2016 Nutrición, Salud

alergia frutos secos

Aunque las alergias alimentarias se remontan al principio de los tiempos, es cierto que en las últimas décadas, las autoridades sanitarias han visto como los casos han ido aumentando de forma, casi, alarmante. El estilo de vida, la contaminación o los malos hábitos alimentarios tienen mucha culpa de ello. Entre los alimentos que provocan mayores problemas para su aceptación nos encontramos con los frutos secos.

Se conoce como frutos secos a un grupo de semillas de ciertas plantas que se toman desecadas. Aunque no son convenientes en el consumo infantil, por los peligros que conlleva asociados al atragantamiento, si podemos encontrarlos molidos, disueltos o formando parte de otros tipos de alimentos como papillas, leches o purés preparados.

Los frutos secos más consumidos en nuestro país son la almendra, el piñón, el anacardo, el pistacho, la nuez, la avellana, las semillas de girasol y calabaza, la castaña, la bellota, el sésamo y el cacahuete, aunque éste último no es, en realidad, un fruto seco sino una leguminosa como los guisantes o las lentejas. Cada uno de ellos tiene un componente distinto que es el que causa la alergia, por eso depende de la zona en la que vivamos será uno u otro el que más impacto cause. En Estados Unidos y en Francia es el cacahuete; mientras que en España los culpables máximos suelen ser las nueces y las almendras.

Cuando tenemos alergia a alguno de estos frutos secos la manifestación física suele aparecer de forma inmediata. Erupciones cutáneas, problemas para respirar, y en los casos más graves puede caer en un shock anafiláctico. Es necesario acudir a urgencias del hospital lo más rápido posible.

La única solución, como en la mayoría de alergias alimentarias, es suprimirlas de la dieta pero no debemos olvidar que tener alergia a algún tipo de fruto seco, generalmente, aumenta las posibilidades de tenerlo a otros alimentos como el polen u otras sustancias de origen vegetal. Mucho cuidado con los productos preparados que das a los niños y, sobre todo, cuando salgas a comer fuera de casa con ellos, mejor preguntar antes de tener un problema.

Vía | AEPNAA
Foto | Pixabay – Trostle

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