27 diciembre 2017 Educación, Ocio, Padres y madres

Niño jugando

Poco a poco, el niño va creciendo. Y la verdad es que el tiempo se nos está haciendo cada vez más pequeño. Parece que fue ayer cuando apenas podía gatear. Ahora, incluso, corre de un lado hacia otro, buscando siempre juegos, dando cariño incluso a las personas desconocidas, y relacionándose con cualquier persona. Nosotros, por supuesto, estamos continuamente atentos para que no le suceda algo malo. No hay detalle que se pase desapercibido.

Una de las cosas que más curiosas nos han parecido es el hecho de que continuamente está buscando a alguien con quién jugar. Y objetos con los que jugar. No importa lo que tenga delante, todo le sirve: pelotas, lápices, gomas, coches de juguete, muñecos… Incluso emula que está hablando por teléfono con las personas que tiene delante.

Por supuesto, que juegue nos parece estupendo. Aunque siempre intentamos orientar esta actividad de una forma: que, además de jugar, aprenda. No en vano, casi todos los juguetes que tiene provocan esto. Uno de ellos le ayuda a asociar figuras y sonidos. Otro le ayuda a moverse de manera más ágil. Y así de maneras casi infinitas. De hecho, los resultados están siendo muy buenos. Casi cada día nos sorprende con algo nuevo.

Que juegue a todas horas nos parece estupendo. Está en esa edad. Sin embargo, también queremos que aprenda todo lo posible. Por eso, orientamos muchas de sus actividades al aprendizaje, además de a la diversión. Algo que recomiendo que vosotros también hagáis. Así le ayudaréis.

En cuanto a materiales para aprender, existen decenas de juguetes en los principales establecimientos. Todos enseñan algo, ya sea de manera directa o indirecta. Con un poquito de esfuerzo podrá ir aprendiendo, a veces, de formas sorprendentes.

Foto | Pixabay – sgrabus

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