14 noviembre 2010 Consejos, Desarrollo

Cuando pasar al bebé del cuco o capazo a la sillita de paseo
Al nacer el bebé tiene que estar tumbadito la mayor parte del día, en su capazo o cuco. Si optas por una bandolera o similar, ten en cuenta las recomedaciones de seguridad y que la postura sea la adecuada. En todo momento se trata de que su espalda no soporte el peso del cuerpo para que pueda crecer sin deformarse. Pero llega un momento en que o bien el cuco se queda pequeño o bien el bebé está incómodo en él. Esto suele suceder antes de los 6 meses recomendados para el uso del capazo.

Entonces, ¿cuándo le cambio del cuco a la sillita? Depende de cada niño. Como siempre decimos, no se trata de una competición, cada uno lleva su ritmo y no será más o menos inteligente por hacer las cosas más rápido o más lento. Debemos observar las señales que nos da el niño. Lo primero es que tendrá que sujetar su cabecita, de lo contrario la sillita será muy incómoda además de peligrosa, porque la barbilla puede tocar con el pecho dificultando la respiración. Si el niño no quiere ir en el cuco pero aún no la sujeta, levántale ligeramente el colchón del capazo para que vaya un pelín incorporado pero sin riesgo, seguro que le gusta.

Otra señal es que cuando quieres tumbarle en el cuco para dar un paseo, llora y se revuelve, pero en brazos se queda tranquilo y notas que es porque le gusta ir mirando todo. Otro signo de que quiere empezar a cotillear el mundo es que cuando juegas con él, intenta incorporarse. No podrá, lógicamente, pero puedes mantenerle sentado unos segundos y comprobar si le gusta o le agobia.

Cuando creas que está listo, ponle en la silla con el respaldo muy inclinado. Primero deben ser paseos cortos, máximo de 20 minutos, si es más largo, tumba la silla completamente para que descanse. Cuando esteís en casa déjale en la cuna, el cuco o la hamaca para que esté horizontal un tiempo, especialmente para dormir que lo hará más cómodamente. Ten en cuenta que el paso a la silla no es irreversible, si pruebas y no te convence o le ves que no está a gusto, vuelve a usar el cuco, ya probarás más adelante.

Poco a poco el pequeñín irá pidiendo menos inclinación, pero no estará listo para sujetar su cuerpecito hasta que sea capaz de sentarse solito. En cualquier caso y ante la menor duda, déjale en el cuco hasta que puedas consultar con el pediatra, él te indicará si tu bebé parece o no preparado para pasar a la sillita.

Foto | Flickr-Marquiroga

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