4 enero 2017 Embarazo, Nutrición

la sal y el embarazo

Una vez sabes que estás embarazada, muchos hábitos de tu vida tendrán que cambiar. Aunque bien sabemos que un embarazo no es una enfermedad, es necesario que prestemos una atención especial a nuestra salud con el fin de ofrecerle el mejor seguro de vida para nuestro bebé. Entre ellos, y que influye especialmente en su desarrollo, es la alimentación.

Una de las costumbres alimentarias de nuestro país, y que no suele traer buenas consecuencias, es el uso de la sal. Si para un adulto normal su ingesta, en la mayoría de los casos excesiva, acarrea serios problemas en su salud, mucho más lo es para los niños, incluso cuando están todavía en el vientre de mamá. No en vano, un estudio reciente, ha comprobado que aquellas embarazadas que han utilizado la sal en sus comidas han dado a luz a bebés más pequeños y con un riesgo mayor a padecer hipertensión.

Menos peso para los bebés de embarazadas demasiado “saladas”

El uso de la sal en las comidas es un hábito, totalmente extendido en el mundo, y que no resulta nada beneficioso. La sal está asociada al aumento de la presión arterial, la retención de líquidos o el debilitamiento del hígado y los riñones. Si a esto le sumamos que durante la gestación estamos más expuestas a ello, entonces nos encontramos con un arma realmente peligrosa, no sólo para nosotras si no también para el bebé.

Un estudio realizado en Filadelfia, Estados Unidos, ha comprobado como aquellas mamás que han consumido demasiada sal en el embarazo han tenido bebés mucho más pequeños que la media. Además, estos niños, mostraban una preferencia innata por aquellas comidas que iban cargadas de sal, a lo largo de sus primeros seis meses, lo que les abocaba a sufrir hipertensión.

salero en la mesa

¿Qué podemos hacer para evitar la sal en las comidas?

Es lógico que si estás acostumbrada añadir sal a tus alimentos, ahora te resulte más complicado prescindir de ella. Pero si piensas que es por el bien de la salud de tu bebé, seguro que no te cuesta tanto trabajo. Además hay ciertos trucos y sustitutivos que te pueden ayudar a dar potencia a tus recetas, mientras controlas tu salud.

  • La sal más dañina es la refinada o de mesa. Mejor sustituirla por la sal marina o cualquier otra que no haya sido procesada, y siempre en mínimas cantidades.
  • El uso de algunas especias como el curry, el jengibre, la cayena o la pimienta, ayudan a potenciar el sabor de tus platos pero siendo totalmente inocuas para tu salud. Las hierbas aromáticas como el tomillo, la albahaca o el perejil también pueden ser un buen sustitutivo.
  • El limón y el vinagre, sobre todo el de manzana, pueden ser ideales para potenciar tus guisos, especialmente si hablamos de ensaladas, verduras o pescados.
  • Evita aquellos alimentos procesados que ya llevan grandes dosis de sal como los encurtidos, las aceitunas o los embutidos.

Vía | Entravisión
Fotos | Mejor con salud y Los Andes

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