Espasmos infantiles, nuevos protocolos

Espasmos infantiles, nuevos protocolos

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    5 septiembre 2010     2 Comentarios     2 minutos

Los médicos de diferentes países, entre ellos Estados unidos, han organizado grupos de trabajo con el fin de establecer nuevos protocolos al momento de trabajar con espasmos infantiles. Se establecieron nuevas directrices para el diagnostico y el posterior tratamiento.

El objetivo es mejorar los resultados del paciente mediante la creación de protocolos y educar a los pediatras en el diagnóstico precoz y las diferentes opciones de tratamiento. Los detalles completos de trabajo quedaron reflejados en un diario publicado por Wiley-Blackwell en nombre de la Liga Internacional contra la Epilepsia.

Los espasmos infantiles también son conocidos con el nombre de síndrome de West y el primer informe acerca de ellos se dio a conocer por el año 1841 de la mano del medico William West. En esta oportunidad se tomaron a los trastornos como un raro caso de epilepsia que se presentaba frecuentemente en niños de 3 a 7 meses de edad.

Los síntomas incluían espasmos de las extremidades y del tronco y retraso en el desarrollo psicomotor.

En la actualidad el objetivo fue establecer los criterios que pudieran diagnosticar de manera precoz y acertada. Incluyendo el apoyo de los pacientes y de su familia cercana.

Se recomienda reaplicar una amplia evaluación clínica en la que se incluyan la neurofisiología clínica detallada, el uso continuado de la vigabatrina (VGB) o la hormona corticotropina (ACTH) como tratamiento de primera línea para suprimir los espasmos clínicos, con la modificación de tratamiento inmediato para evitar los efectos adversos graves y con un objetivo concreto de establecer una respuesta efectiva.

Para realizar una tarea efectiva es necesario que los médicos empiecen con una historia médica completa y un examen físico del paciente. Los espasmos que observan los padres o médicos pueden variar en menos de un minuto.

Después se recomienda realizar un diagnóstico etiológico, mediante una resonancia magnética, para comprender la causa del trastorno. Tal diagnóstico ayudará a establecer la estrategia de tratamiento adecuada. Esto ahorra mucho tiempo valioso para el inicio del tratamiento y reduce los costos de evaluación.

Vía | Wiley – Blackwell
Foto | Flickr – Ifrc


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