Los bebés y los golpes en la cabeza

Los bebés y los golpes en la cabeza

Escrito por: Sacra    1 agosto 2009     11 Comentarios     2 minutos

Los golpes en la cabeza durante la primera infancia, suelen ser más habituales de lo normal. Sobre todo cuando inicia su ascensión hacia la aventura de andar, lo más habitual es que ande dándose pequeños topetazos con todo aquello que suele encontrarse a su altura. A fin de intentar evitar, de algún modo, estos aparatosos, […]

Los golpes en la cabeza durante la primera infancia, suelen ser más habituales de lo normal. Sobre todo cuando inicia su ascensión hacia la aventura de andar, lo más habitual es que ande dándose pequeños topetazos con todo aquello que suele encontrarse a su altura. A fin de intentar evitar, de algún modo, estos aparatosos, más que graves, golpes, os dimos algunos consejos para prevenirlos en el hogar, pequeños trucos que pueden librarnos de sustos mayores.

Por regla general estos golpes no suponen mayor gravedad y, a lo máximo, llegan a ‘coronarse’ la frente con algún chichón más o menos escandaloso, que le suele acompañar durante unos días. Pero tampoco debemos confiarnos con el hecho de que sólo sea otro golpe más sin importancia y vigilarlo con especial cuidado, sobre todo las horas siguientes que siguen al accidente.

Ante cualquier anomalía, lo mejor es acudir al médico de inmediato: si sangra, si vomita o si tiene problemas para respirar. De igual modo, si el niño es menor de 12 meses también es importante acudir a un servicio de urgencias ya que los síntomas no podemos distinguirlos con facilidad.

Debemos observar al pequeño muy atentamente durante las 24 horas siguientes ya que este periodo de tiempo es vital para encontrar cualquier otra complicación que pudiera estar solapada en el interior.

  • Asegúrate de que el niño se mueve y habla con normalidad.
  • De vez en cuando, pídele que te nombre sus juguetes o a sus amigos.
  • Si hay una herida que sangra, limpiar con agua oxigenada, comprimir con una gasa y acudir al centro de salud.
  • Acudir siempre a urgencias cuando el niño se sienta mareado, especialmente somnoliento, vomite o si el llanto no hay modo de calmarlo.

Vía | Bablia


Deja un comentario

Parece que tienes habilitado AdBlock.

Te pedimos que lo deshabilites para
seguir disfrutando de contenido sin coste.