2 diciembre 2011 Desarrollo, Noticias, Salud

Los niños que padecen autismo regresivo presentaron medidas craneales más grandes

Un estudio realizado por investigadores del Instituto MIND ha relacionado el tamaño de la cabeza con el autismo regresivo en los bebés varones. En el autismo regresivo los niños parecen desarrollarse con normalidad y luego pierden las habilidades de lenguaje y sociales entre los 18 y los 24 meses. Aunque los síntomas del autismo no se hacen evidentes a partir de los dos años, los hallazgos de este estudio sugieren que lo que hace que la enfermedad se produzca ocurre mucho antes de esta edad.

En investigaciones anteriores ya se halló que los niños con autismo tienden a tener un crecimiento cerebral acelerado a principios de la vida. Los investigadores analizaron los expedientes médicos de 180 niños desde el nacimiento hasta los 18 meses. En estos expedientes se incluían las mediciones de las circunferencias craneales. El estudio incluyó 61 niños con autismo regresivo, 53 niños con autismo de inicio temprano y 66 niños con un desarrollo normal. En la investigación se pudo observar que los niños con autismo tenían una mayor circunferencia de la cabeza que los que no padecían la enfermedad.

El nuevo estudio capitaneado por David Amaral se centró en las mediciones del perímetro craneal. Al nacer no se detectó ninguna diferencia con los bebés sanos pero sobre los 4-6 meses de edad los niños con autismo regresivo empezaron a desmarcarse presentando cerebros más grandes que los otros niños. Los investigadores no hallaron este patrón entre las chicas con autismo regresivo ni con los niños con autismo de inicio temprano. Los resultados pueden ayudar a quitar el sentimiento de culpa a los padres de niños con autismo regresivo puesto que muchas veces piensan que la enfermedad ha sido provocada por algo que les sucedió justo antes de que la regresión ocurriera. Según el estudio podría ser factible que el proceso de la enfermedad sea continuo y que se inicie mucho antes de que sea evidente.

Si estos hallazgos se mantienen en estudios posteriores, algo tan simple como la medición de la circunferencia de la cabeza podría servir como señal de advertencia temprana de que un niño está en riesgo de autismo.

Vía | MedlinePlus
Foto | Flickr-C.P.Storm

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  1. Bitacoras.com 2 diciembre 2011

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