27 noviembre 2015 Noticias, Padres y madres

padre deprimido y conducta

Es normal, y bastante habitual, hablar de la importancia que tienen las conductas o los hábitos de la madre, durante el embarazo y crianza, y la repercusión que ocasiona en el bebé. Según nuestra alimentación, nuestro estado psíquico o los pequeños gestos cotidianos, así dejaremos en herencia a nuestro hijo una salud más o menos fuerte. Pero raro es que a ello se añada la influencia del padre.

Y es ahí donde, recientemente, se ha descubierto el vínculo que existe entre la depresión paterna y un mayor riesgo de que el niño tenga problemas de conducta a lo largo de sus primeros años.

Según la doctora, Leticia Gutiérrez-Galve, aquellos bebés cuyo padre estuvo deprimido entre las 6 y 8 semanas después del nacimiento, tienen un riesgo más elevado de presentar trastornos de conducto al llegar a los 3 años.Según las cifras que se manejan, el 16,5 por ciento de estos niños así lo demuestran, frente a un 10,6 por ciento de los niños que sus padres no sufrieron esta patología.

Evidentemente, si es la madre la que está depresiva, la influencia es directa, mientras que con el padre se produce de forma indirecta, especialmente en los trastornos en la convivencia que se producen ante esta situación: mayores discusiones, tristeza, aislamiento…

Los problemas de conducta que pueden presentar los niños son muy variados, aunque distintos si es el padre o la madre el que está deprimido. En el caso del progenitor los niños se pueden presentar agresivos, contestan con frecuencia o no obedecen. En el caso de la depresión materna le afecta a muchos más ámbitos, no sólo en el comportamiento, sino también a nivel emocional.

Vía | Infosalus
Foto | Pixabay – Froot

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