28 agosto 2010 Entretenimiento, Otros

Niños en vela, un documental sobre pequeños insomnes
Ayer ví en Odisea un documental que me llamó mucho la atención, aviso que voy a contar el final por si alguien está intersado en verlo. Niños en vela cuenta algunos casos de niños con trastornos extremos del sueño y que son atendidos en la Unidad Pediátrica de Alteraciones del Sueño en el Hospital Infantil Evelina, en Londres. En concreto el primer episodio se centra en una niña de 3 años que sólo duerme cuatro o cinco horas cada noche.

Lo más llamativo no es que la pequeña apenas duerma, sino que el resto de la noche la pasa, en la cama de sus padres, jugando y hablando con amigos y juguetes imaginarios. Si para cualquiera varias noches de insomnio de nuestros pequeños son dificiles de llevar, imaginemos lo que debe ser para los padres de esta niña que lleva así desde los 10 meses. Casi 1.000 noches sin pegar ojo, sin saber si la niña duerme o está despierta y vigilando por si es sonámbula y se hace daño.

Las imagenes de los juegos nocturnos de la niña impresionan. La pequeña gesticula, habla y reproduce situaciones como comer o acunar una muñeca, con los ojos abiertos o cerrados. Siempre está feliz y no soporta que le interrumpan en esta fase. Los médicos comprueban que la niña está despierta en esos periodos y que todo se debe a un exceso de imaginación que le hace crear un mundo virtual tridimensional en el que se siente muy cómoda. En esas fases sus ondas cerebrales son similares a las de los adultos en estado de meditación.

Que los niños tienen mucha imaginación lo sabemos todos, pero lo de esta pequeña inglesa es excesivo. Es capaz de mantener el juego durante horas, representándolo con extremo detalle. Fue francamente sorprendente descubrir que estaba despierta, porque en todas las horas que dura el juego no sale de él para nada. Este dato cambia completamente la vida de los padres que ya no tienen que preocuparse porque se haga daño jugando en sueños.

La niña debe dormir como todos los pequeños, para permitir descansar a su cerebro y mantenerse alerta durante el día. Por tanto, los médicos proponen a los padres un cambio en las rutinas de sueño. La solución es casi tan increíble como el caso. La niña debe dormirse en su cama y no se le puede dejar que vaya a la cama de los padres. Aunque al principio les cuesta un poco lograrlo, en cuanto la pequeña consigue dormirse en su cama se reducen los despertares y sus visitas a la habitación de sus padres, hasta que finalmente duerme toda la noche de un tirón y el insomnio, los juegos y los amigos nocturnos desaparecen.

Lo que parecía un trastorno grave y crónico del sueño, tan sólo era imaginación y malos hábitos nocturnos. Seguro que sus padres aún no pueden creerlo.

Más información | Canal Odisea

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  1. Bitacoras.com 28 agosto 2010

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