31 enero 2011 Desarrollo, Educación

Los niños con autocontrol tienen mejores expectativas en la vida
Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, los niños que a los tres años demuestran tener autocontrol, tendrán mayores posibilidades de tener éxito en la vida. Por el contrario, aquellos que a esta edad no muestran autocontrol, serán más propensos a tener conductas de riesgo, como abandonar el colegio, tener problemas financieros o con la ley.

Al parecer el autocontrol tiene mucho que ver con el nivel económico de la familia y la inteligencia del propio bebé. Pero incluso sin esas condiciones, los niños que consiguen controlarse a los tres años, tuvieron mejor salud y posibilidades económicas a los 32 años. Los autores realizaron un seguimiento a unos 1.000 niños neozelandeses, desde su nacimiento entre 1972 y 1973 y hasta la edad de 32 años. Se les realizaron pruebas para valorar el autocontrol en distintos momentos de su vida, desde los tres años.

Según los datos obtenidos por los autores del estudio, los adultos que mostraron bajo autocontrol a los tres años, tenían peor salud. Había una mayor incidencia de enfermedad de las encías, ETS, sobrepeso, hipertensión, adicciones, etc. Según la principal autora del estudio, Terrie Moffitt, “El autocontrol es vital para evaluar el horizonte y estar preparado para lo que pudiera sucederle, planificar por adelantado para llegar a donde se quiere ir, llevarse bien con los demás y atraer su ayuda y respaldo, y esperar por las cosas realmente buenas que vale la pena esperar, en lugar de hacer las cosas por diversión a corto plazo“.

El autocontrol se puede enseñar o al menos intentarlo, lo más importante sería identificarlo en nuestro bebé, Moffitt da algunas pistas, “Un niño de tres años con buen autocontrol puede concentrarse en un rompecabezas o juego y persistir hasta resolverlo, tomar turnos para hacer el rompecabezas con otro niño de forma agradable, y obtener satisfacción de resolverlo, una gran sonrisa. Un niño con mal autocontrol podría rehusarse a jugar con cualquier cosa que le requiera un esfuerzo, tal vez deje ese rompecabezas sin completar para correr por la habitación, tal vez pierda el control y le tire el rompecabezas al otro niño, y podría terminar con llanto y lloriqueando en lugar de sentirse satisfecho”.

Una sola acción o pocas no definen la personalidad del niño. Creo que todos los padres sabemos juzgar si nuestros pequeños muestran esta actitud de forma generalizada o sólo es algo esporádico.

Vía | Medline Plus
Foto | Flickr-Liza was here

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