11 abril 2017 Embarazo, Nutrición, Salud

fructosa y embarazo

La alimentación que lleva la embarazada a lo largo de la gestación, sigue siendo uno de los temas más espinosos, no tanto por lo que pueda repercutir en su salud, si no porque, además, está fabricando la salud de su hijo. En la mayoría de los casos dependerá de los usos y abusos que hagamos de ciertos alimentos, algunos totalmente prescindibles.

Este es el caso de la fructosa, un componente que ayuda a potenciar el sabor dulce de algunos alimentos, especialmente aquellos fabricados de forma artificial: bollería industrial, helados, comidas procesadas, salsas y refrescos. Alimentos de los que, no podemos prescindir al cien por cien, pero que debemos limitar su consumo, mucho más si estamos esperando un bebé. Así lo demuestra un reciente estudio que ha descubierto como el metabolismo del niño puede verse alterado.

Estrés oxidativo para el bebé y la placenta

Consumir este tipo de alimentos en los que la fructosa está presente en grandes cantidades, provoca obesidad, hipertensión y otras alteraciones y enfermedades relacionadas con el corazón. Pero, además, diversos estudios médicos han comprobado como también el bebé se ve afectado por la ingesta de esta sustancia. Resistencia a la insulina o desarrollo de diabetes son algunas de las fatales consecuencias a los que se ven abocados estos niños.

Pero ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por distintas universidades de nuestro país, ha comprobado como la fructosa es capaz de dañar la placenta y provocar estrés oxidativo en los bebés. El estrés oxidativo está relacionado con enfermedades como la diabetes, la obesidad, enfermedades cardiovasculares y alteraciones en el sistema metabólico.

Comida sana en el embarazo

La placenta queda perjudicada con el consumo de fructosa

Para llegar a estas conclusiones, los científicos tomaron como muestra a ratas de laboratorio que se encontraban en plena gestación. Se las dividió en tres grupos: las que bebieron sólo agua, las que bebieron una solución con glucosa, y las que tomaron líquido con fructosa. En cuanto a la comida tomaron los tres grupos igual.

El resultado fue claro y contundente, aquellas que sólo habían bebido fructosa presentaban un nivel bajo de oxidación de lípidos en plasma, y sus bebés, niveles altos de peroxidación lípida, tanto en el plasma como en el hígado. Esto dio pie a pensar que la placenta podría verse alterada, dejando paso a esos problemas de salud. Es así como descubrieron que la placenta de aquellas hembras que habían tomado fructosa presentaban estrés oxidativo, así como carencia en otros componentes. Comprobando que esos niños serán más propensos a tener problemas de metabolismo al llegar a la edad adulta.

Vía | Genética Médica
Fotos | Webconsultas y Plenilunia

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