15 octubre 2010 Entretenimiento, Juegos y juguetes

Manualidades con niños: Máscaras caseras de Halloween
Los más pequeños de la casa no tienen porque limitar la fiesta de Halloween a la guardería, los que van, también podemos proponerles actividades en casa para disfrutarla juntos. Unas máscaras sencillas para disfrazar a toda la familia les mantendrán entretenidos en estas tardes de lluvia, nos permitirán compartir tiempo con ellos y de paso ayudamos al desarrollo de su motricidad fina y su imaginación. No importa como queden, lo bueno es intentarlo.

Además de sencillas de hacer son muy económicas, tan sólo necesitas un plato de cartón, tijeras, grapadora, pinturas y una cinta o goma. Decora el plato por el revés, así se ajustará mejor a la cara una vez terminado. Máscara de calabaza: Marca el punto central del plato, este será el vértice superior de la nariz. Desde ese punto y hacia abajo, dibuja un triángulo isósceles. Dibuja los óvalos de los ojos, a un centímetro aproximado del vértice superior de la nariz y distanciados unos 2 centímetros y medio entre ellos. Asegúrate que el pequeño podrá ver sin dificultad.

Dibuja una sonrisa típica de calabaza de Halloween bajo la nariz. Ahora le toca el turno a tu bebé, para que la pinte como más le guste, lo normal es usar el color naranja, pero lo mejor es que dejen volar su imaginación. Recorta de una cartulina verde el rabito de la calabaza con un par de ojitas y pegadlo con pegamento a la parte superior de la máscara. Cuando esté seco, recorta el espacio para los ojos y la nariz y grapa la cinta o goma a los extremos interiores del plato, para que pueda quedar sujeta a la cabeza de tu peque. Asegúrate que la grapa no le araña la carita. Puedes cubrirla con un pedacito de esparadrapo.

Máscara de vampiro: Puedes hacerla como en la foto, que es un dibujo recortado y pegado sobre el plato, o dibujarla directamente en él. La nariz calcúlala de la misma manera que en la calabaza, pero dale forma más redonda. Los ojos se hacen igual. En este caso es importante no olvidarse del pico de pelo característico en la frente, de las ojeras alrededor de los ojos y por supuesto de dibujar los colmillos.

Puedes transformar el plato en muchas máscaras, un gatito añadiendo las orejas con dos triángulos de cartulina y poniendo unos bigotes de papel de seda. De fantasma, pintándola de blanco y dibujando una sonrisa de puntitos negros, o como más le guste al niño. Si no quieres que la lleve sujeta a la cabeza, haz una pequeña ranura en la boca y pasa por ella un palo de madera tipo helado. Sujétalo bien por la parte interior con celo, para que el niño pueda colocarla delante de su cara cuando quiera.

Como siempre decimos, lo importante es pasarlo bien y dejar volar la imaginación.

Foto | Flickr-San José Library

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  1. Bitacoras.com 15 octubre 2010

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