5 julio 2009 Opinión, Padres y madres

pareja

Empezar nuevamente la actividad sexual luego del nacimiento de un hijo no es algo que se deba hacer por parte de uno sino de ambos miembros de la pareja. Es un periodo de adaptación a veces conflictivo, que requiere de charlas, contención, mimos y caricias. Te hablaremos un poco de cómo pasar esta etapa sin muchas presiones.

Luego del parto muchas mujeres piensan que nunca más podrán retomar su vida sexual, sobre todo si dieron a luz en forma normal (sin cesárea). El puerperio, los cambios y los temores que se producen con la llegada del bebé atentan contra el deseo.

Cuando el médico autoriza a reanudar la vida sexual activa, muchas parejas se encuentran con que uno de ellos, o los dos, ni llegan a conectarse con el deseo sexual, al menos de la misma forma que antes del embarazo. Es que el alta médica se refiere a la aptitud física para mantener relaciones sexuales, no a las ganas de hacerlo. Pero es muy común que el encuentro se vea dificultado por distintos factores.

Entre los cambios que afectan la sexualidad de la pareja algunos son los siguientes:
Para la mujer: Sensación de haber perdido intimidad y libertad con la llegada del bebé,
Transformación del cuerpo que ya no es el que era antes ni durante el embarazo y exige un tiempo de adaptación. Además surge el conflicto entre el rol de mujer y el de madre. La relación simbiótica madre – hijo, que debe ir cediendo para dar lugar al hombre. Incomodidad física por inflamación vaginal, lactancia, cansancio, etc…

Para el hombre: impacto de haber visto su mujer en el momento del parto. Temor de dañar a su mujer. Considera que su mujer es una figura excesivamente maternal cuyo cuerpo pertenece al bebé, en particular durante la lactancia.

Fuente | Única Mi Bebé

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  1. Bitacoras.com 5 julio 2009

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