27 febrero 2017 Desarrollo, Noticias

bebé pensando

A lo largo de las últimas décadas, la edad de las mujeres a la hora de tener a su primer hijo, ha ido en aumento. Si anteriormente la tendencia era ser joven para poder criar a tu hijo, ahora solemos esperarnos más en el tiempo hasta conseguir completar la madurez suficiente como para aventurarnos en el placer, y deber, de ser madre.

Ser madre rozando los cuarenta puede tener sus ventajas pero, también, sus inconvenientes. Es por eso que los investigadores no cejan de realizar estudios en torno a las distintas características que podemos aportar al bebé cuando nuestra edad es avanzada. Así nos llega una nueva investigación, realizada en Reino Unido, que nos aporta una buena noticia: los bebés nacidos de madres con edad avanzada desarrollan mejor las pruebas cognitivas que van unidas al pensamiento.

Hace unos años eran más hábiles los de madres jóvenes

Para realizar esta investigación, los expertos tomaron los datos de otros estudios realizados en distintas épocas: 1958, 1970 y 2001. En ellos se comprobaba la edad de la madre, cuando quedó embarazada, y los resultados de las distintas pruebas cognitivas realizadas a los niños cuando habían cumplido los diez años.

Los resultados fueron mejores para los niños de 1958 y 1970 cuyas madres tenían una edad entre los 25 y 29 años. Sin embargo, los de 2001, confirmaron que eran mejores, en cambio sus madres tenían entre 35 y 39 años cuando quedaron embarazadas. Lo que supone que se hayan cambiado los datos a lo largo del tiempo.

mamá leyendo al bebé

Las madres mayores ofrecen una atención distinta a su primer hijo

Tener el primer hijo con una edad más avanzada, es una tendencia que ha ido creciendo desde la década de los 80. Según los autores de este estudio, se debe a que la mujer está más integrada en el mercado laboral, se ha dedicado más a los estudios y, por lo tanto, ha dilatado más el tiempo en el que crear un compromiso de familia.

Además es más consciente de los cuidados que requiere su bebé, incluso en el embarazo, por lo que se dan menos casos de encontrarse a gestantes con malos hábitos como el alcohol o el tabaco, por ejemplo. Algo que influye también en el desarrollo, físico y psíquico, de nuestro bebé.

Quizás por todo ello, la atención a su recién nacido, así como la educación y estímulos que le ofrece, son mayores que los que le puede ofrecer una chica más joven que ha decidido ser madre.

Vía | Medline Plus
Fotos | Stellae y Educar

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