16 octubre 2009 Nutrición, Padres y madres

duces de todos los santos: huesos de santos tradicionales

Hace unos días os hablamos de los dulces que son tradicionales por estas fechas. Más allá de la moda que nos impone Halloween, nuestro país sigue manteniendo viva la llama de la tradición, sobre todo, con respecto a las recetas, algunas hasta milenarias, y que nos sirven como excusa para llevarnos al paladar una exquisitez casi tan sublime como un milagro.

Afortunadamente, las confiterías y pastelerías nos las cocinan siguiendo los mismos pasos que antaño, pero por si sois de las que os gusta enfrascaros en la cocina, vamos intentar dejaros algunas de las recetas más típicas de esta festividad. Ya sabéis lo mucho que a los pequeños les gusta participar en el proceso, por lo tanto puede ser un buen momento para inventarnos una historia en torno a los huesos de santo mientras nos ayudan a su elaboración.

Ingredientes. Para el mazapán: 200 gramos de azúcar, 150 gramos de almendra molida, 100 mililitros de agua y azúcar glasé. Para el relleno: 100 gramos de azúcar, 4 yemas de huevo y 50 gramos de agua.

Modo de hacerlo.

  • Ponemos en el fuego el agua y el azúcar, del mazapán, hasta conseguir un almíbar fuerte. Mientras vamos dando vueltas, añadir poco a poco la almendra molida para formar una masa. Dejarlo enfriar.
  • Por otro lado vamos a confeccionar el relleno que se trata de una crema de yema. Volvemos a poner el azúcar y el agua en el fuego para lograr un almíbar fuerte. Batir las yemas solas e ir añadiendo el almíbar, muy lentamente (podemos utilizar la batidora). Una vez mezclados se pone al baño maría, moviéndolo a menudo hasta que quede muy espeso. Cuidado con que no hierva pues si no se puede cortar la crema. Dejar enfriar.
  • Una vez fría la masa del mazapán la iremos estirando sobre una superficie espolvoreada de azúcar glas. Cortamos tiras de unos 4 centímetros y éstas, a su vez, en cuadrados. Cada cuadrado lo enrollaremos en un palo (nos puede servir un lápiz o unos palillos chinos) hasta formar un canutillo y pegamos la masa con los dedos. A continuación los pasamos por el azúcar glas, retiramos el palo, los dejamos secar y los rellenamos con la crema de yema.

Vía | Cocina y Hogar
Más Información | Consumer

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