23 agosto 2009 Consejos, Educación, Padres y madres

como tratar las manias infantiles

Aunque nos pueda parecer extraño los niños pequeños también se estresan. Es el propio desarrollo el que le hace caer en una fase de ansiedad que, según el carácter del niño, puede ser más o menos intensa. La forma inmediata que ellos tienen para desinhibirse de ese nerviosismo es adoptar malos hábitos o manías a las que, en un principio, no encontramos explicación.

Debemos tener en cuenta que ellos, todavía, no pueden expresarse con claridad y exponernos los motivos de su preocupación por lo tanto utilizan las manías para descargar toda su ansiedad. Estos nuevos comportamientos, por regla general, son pasajeros aunque debemos estar muy atentos y corregirlos de un modo eficaz a fin de que no se conviertan en perennes o en malas costumbres imposbles de corregir. Normalmente suelen desaparecer cuando el niño aprende a controlar su nerviosismo aunque hay otros que los adoptan y los llevan a cabo siempre, incluso en las etapas de total tranquilidad.

Las manías infantiles más frecuentes son:

  • Ordenar los juguetes en filas o series siempre de la misma forma y enfadarse mucho cuando alguien le rompe ese orden preestablecido.
  • Rechazar ciertas prendas de vestir porque no les guste la forma, el color o le pueda causar algún tipo de molestia.
  • Repetir, continuamente, la misma palabra o frase.
  • Evitar pisar las juntas del pavimento.
  • Comerse las uñas o chuparse el dedo.

Para poder superar estas manías lo mejor es que consigamos establecer un código de comunicación con él para advertirle cuando está cayendo en ella. Así, con una seña, podremos indicarle en público cuando se está chupando el dedo o mordiéndose las uñas sin tener que ridiculizarlo frente a los demás. Debemos, también, ofrecerle otras alternativas en las que pueda volcar esa ansiedad: juegos, deporte, actividades lúdicas…Ayúdale a que se enfrente a este nerviosismo como parte de su desarrollo, haciéndole entender que esa actitud es para niños pequeños y no para él que ya es mayor (no olvidemos lo mucho que les gusta saberse ‘adultos’ cuando apenas levantan un palmo del suelo). Pero, sobre todo, no le trates con dureza cuando caiga, de vez en cuando, en su manía, recuerda que la realiza de forma inconsciente. Lo mejor en estos casos es hacerle ver y animarle en sus actitudes positivas.

Vía | Cuidado Infantil
Fotografía | Rafael Díez

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