25 febrero 2013 Embarazo

Imagen de un cerebro

Una investigación ha demostrado que el cerebro de las primerizas cambia ciertos aspectos. Algunas de las áreas del cerebro se agrandan de manera simultanea entre el vínculo que se genera entre el pequeño y su madre.

Si te mencionamos que el organismo de una madre primeriza sufre cambios no estaremos anunciándote ninguna novedad, es obvio que este cuerpo se deberá adaptar para darle todo lo necesario a ese especial ser que crecerá en su interior, pero no solamente el vientre, las hormonas y las caderas cambian, también lo hace su cerebro. Algunas áreas cerebrales muy importantes aumentan de tamaño.

Cuanto más grande es la hipertrofia de las estas áreas más fuerte es el vínculo entre la madres y su pequeño. En el caso de los cerebros de los animales, para que sus progenitoras puedan cuidar a su descendencia suceden algunos cambios estructurales. A estas conclusiones se llegaron desde el Instituto Nacional de Salud Estadounidense gracias a un trabajo de Pilyoung Kin una prestigiosa neurocientífica. En el estudio ha participado la Universidad de Yale y la de Michigan.

En base a estas alteraciones que se presentan en los animales se supo que alteraciones parecidas aparecen en las madres humanas, que serían necesarias para que estas puedan velar por sus pequeños y se establezcan vínculos afectivos que se extenderán por toda la vida.

Algunas zonas del cerebro tienden a crecer, entre ellas podemos mencionarte la amígdala, el hipotálamo y la sustancia negra, partes que participan en el cuidado, el aprendizaje y la formación de afectos hacia los neonatos. También se produce un crecimiento en la corteza cerebral prefrontal, que se encarga de la planificación y de la decisión de acciones.

Vía | Investigación y Ciencia
Foto | Flickr – Chan360

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  1. Bitacoras.com 25 febrero 2013

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