5 diciembre 2014 Recién Nacido, Salud

Alopecia en el bebé

Con la llegada del bebé son muchas las dudas que se nos plantean a lo largo de su desarrollo y crecimiento. Aunque sabemos que ningún caso es igual a otro, no podemos evitar caer en ciertas comparaciones con el resto de sus semejantes. “Aquel bebé ya anda y el mío todavía sigue gateando”, “A Marina ya le ha salido un diente y la mía ni siquiera le asoma” o “Fíjate que pelazo tiene Manolito y mi hijo sigue teniendo la cabeza tan lisa como una bola de billar”.

Precisamente el tema capilar es uno de los que más preocupan a los padres a medida que el bebé está creciendo, no en vano resulta ser una de las preguntas y consultas más frecuentes en las consultas de pediatría. Aunque, en la mayoría de casos se trata de una característica transitoria o estacional, en otras puede tratarse de una manifestación mucho más grave: déficit alimentario, alteraciones metabólicas o problemas genéticos.

A lo largo de nuestra vida son distintas las franjas de edad en la que podemos encontrar distintas alteraciones en el cabello, y no por ello se deba a ningún problema de salud, pero también es cierto que los problemas genéticos que arrastramos, y en especial los cambios metabólicos debido a las alteraciones en la alimentación, son elementos determinantes para que la supervivencia de nuestro cabello.

Cada época tiene su tipo de alopecia determinada, así en los bebés nos encontramos con la llamada Alopecia Occipital, la triangular congénita y la displasia pilosa. Pero ¿cuáles son sus características?

  • Alopecia Occipital. Está relacionada directamente con la gestación y es totalmente normal que a lo largo de las primeras semanas el cabello, con el que el bebé nació, caiga de manera repentina, especialmente aquellos de la región occipital.
  • Alopecia triangular congénita. Se trata de una zona en forma de triángulo, en el que el cabello no crece en la zona frontal. Es congénita y a menudo no se detecta hasta que el niño ha cumplido los 4 o 5 años.
  • Displasias Pilosas. También se debe, por regla general, a problemas genéticos y presenta un defecto en el tallo piloso, por lo que el cabello se vuelve excesivamente frágil, provocando la caída continua.

Vía | El correo
Foto | Estampas

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