Sin estrés en el embarazo

Sin estrés en el embarazo

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    17 mayo 2009     2 Comentarios     2 minutos

Cuando te enteras que estas embarazada tu vida cambia repentinamente. En esta etapa veras que muchas cosas cambian y a veces no todo pasa por sentirte bien, a veces pasas por etapas tanto físicas como psicológicas en donde no todo será perfecto. Puede ser que entres en situaciones estresantes sin querer hacerlo, tu cuerpo cambiará, tendrás presiones externas (familiares, laborales, etc), crecerán algunos miedos y se incrementaran tu ansiedad.

Lo bueno es saber que la mayor parte de las futuras mamás se pueden adaptar sin mayores problemas. Los llamados “medidores de estrés” se incrementan en la sangre y sobre todo en el cerebro. Sustancias como el cortisol y las catecolaminas tienen un efecto positivo a corto plazo porque ayudan al organismo a enfrenarse a una situación percibida como peligrosa, manteniendo el estado de alerta. Pero si la situación estresante se prolonga a lo largo del tiempo pueden aparecer consecuencias negativas tanto para vos como para tu bebé.

¿Cuáles son las causas del estrés?
Los problemas que tenemos a diario al que estamos expuestos y las exigencias laborales, son algunos de los motivos que causan el estrés. Algunos piensan que un poco de estrés en sus vidas los ayuda a enfrentar nuevos desafíos. Pero si el estrés es severo o permanente puede volverse una complicación durante el embarazo. Las futuras mamás que están altamente estresadas llegan a tener mayor riesgo de parto prematuro. La embarazada puede sentir cansancio permanente, insomnio, palpitaciones que incrementan la presión arterial, puede estar un poco ansiosa y en ocasiones deprimida.

Para evitar el estrés es bueno que lleves una vida sana, con buena alimentación, consume tus alimentos en forma tranquila.
En caso que estés pasando un momento de estrés puedes realizar alguna actividad física que reduzca tu ansiedad y que venza la depresión.
Si tu trabajo te exige mucho tiempo de reposo en una silla, puedes apoyar los pies a la altura que te resulte cómoda. Es necesario que controles las irritaciones y estés alerta a los ruidos excesivos.

Busca siempre con quien hablar. Relájate en tu tiempo libre y disfruta de un buen baño, un masaje descontracturante o una película en buena compañía.

Fuente | Revista Mi bebé Única


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