Poema de Navidad: Navidad con Platero

Poema de Navidad: Navidad con Platero

Escrito por: Sacra    23 diciembre 2012     5 Comentarios     2 minutos

Uno de los textos más hermosos de nuestra literatura es "Platero y yo" del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez. Dentro de esta maravillosa obra, que hace aflorar nuestros sentimientos más puros, se encuentra un pasaje dedicado a la Navidad.

Una de las obras literarias más hermosas de nuestra literatura es “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez. Una hermosa obra lírica, llena de lenguaje poético y que nos traslada a la sensibilidad y hermosura de los paisajes españoles donde los niños, junto a la naturaleza, toman el protagonismo justo y necesario. Obra en la que descubrir, con profunda sensibilidad, los sentimientos y ternura de un asno, compañero del poeta, y a través del cual descubrimos todo un mundo de sensaciones.

Dentro de la obra completa de “Platero y yo” encontramos un fragmento donde nos habla de la Navidad. De este modo podemos adentrarnos, con ese lenguaje poético tan particular del Premio Nobel, en la sencillez de los pequeños gestos cotidianos, como lo que parece irrelevante al ojo humano se convierte en sublime. Una buena lectura para entretener a los niños esta Navidad.

NAVIDAD (Fragmento de “Platero y yo”)

¡La candela en el campo!… Es tarde de Nochebuena, y un sol opaco y débil clarea apenas en el cielo crudo, sin nubes, todo gris en vez de todo azul, con un indefinible amarillor en el horizonte de Poniente… De pronto, salta un estridente crujido de ramas verdes que empiezan a arder; luego, el humo apretado, blanco como armiño, y la llama, al fin, que limpia el humo y puebla el aire de puras lenguas momentáneas, que parecen lamerlo.
¡Oh la llama en el viento! Espíritus rosados, amarillos, malvas, azules, se pierden no sé donde, taladrando un secreto cielo bajo; ¡y dejan un olor de ascua en el frío! ¡Campo, tibio ahora, de diciembre! ¡Invierno con cariño! ¡Nochebuena de los felices!
Las jaras vecinas se derriten. El paisaje, a través del aire caliente, tiembla y se purifica como si fuese de cristal errante. Y los niños del casero, que no tienen Nacimiento, se vienen alrededor de la candela, pobres y tristes, a calentarse las manos arrecidas, y echan en las brasas bellotas y castañas, que revientan, en un tiro.
Y se alegran luego, y saltan sobre el fuego que ya la noche va enrojeciendo, y cantan:
…Camina, María,
camina José…
Yo les traigo a Platero, y se lo doy, para que jueguen con él.

Poema | Juan Ramón Jiménez
Dibujo | Cultura Andalucía


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