Poema para embarazadas: José Pedroni

Poema para embarazadas: José Pedroni

Escrito por: Sacra    12 marzo 2016     Sin comentarios     2 minutos

José Pedroni fue un poeta argentino del que hoy hemos rescatado unos versos que hablan sobre la maternidad. Son especialmente hermosos ya que se expresa a través del sentimiento masculino, convirtiendo el estado del embarazo en un paraíso lleno de bondades y sentimientos profundos.

Durante el tiempo de embarazo nos sentimos especialmente vulnerables y sensibles. Por ello la poesía viene a ayudarnos a ahondar en ese sentimiento, a veces contradictorio, que nos llena el corazón.

Hoy os traigo un hermoso poema titulado “Maternidad” del poeta argentino José Pedroni. Una voz lírica y hermosa que nos hace entrar de lleno en ese estado de gracia y amor.

MATERNIDAD

Desde que sé, oh, amiga, que llevas el misterio;
tu nombre es la caricia de mi semblante serio.
Del corazón me vienen palabras de alabanza
y las manos me tiemblan ligeras de esperanza.
Mis manos, como niños que ríen olvidados,
después de haber llorado.
Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura; y en el mes de la siega
tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.
El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido.
Si mi mano te toca,
tu voz, con vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero,
como un vaso rajado que pierde un agua limpia.
Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río…
Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y las recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas;
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca…
tal vez el sol deslumbre;
quizá la luna grata tenga catorce noches y espolvoree plata sobre la paz del monte;
tal vez en el villaje llueva calladamente;
quizá yo esté de viaje…
Un día, un dulce día con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo de besarte las manos,
y de hallar en el hijo tu misma frente simple,
tu boca, tu mirada, y un poco de mis ojos,
un poco, casi nada…

Vía | Grupos Google
Foto | Pixabay – Jennifer Bayers


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