2 junio 2017 Lactancia, Salud

Tetanalgesia

Acaba de aparecer en nuestro diccionario popular un nuevo término. Se trata de “tetanalgesia”, una palabra que surge de unir dos términos: teta y analgesia. Evidentemente está destinado únicamente para los bebés que siguen disfrutando de leche materna y que, además, se sienten más aliviados y tranquilos cuando tienen el pecho de su madre cerca.

Al parecer es una técnica que ha funcionado durante siglos y siglos y a la que, en los tiempos actuales, se le saca poco partido, al menos así nos lo cuenta la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la AEP (Asociación Española de Pediatría). Dos entidades que representan la cima de los consejos en cuanto a la infancia, y que han querido recuperar este término para hacernos recordar que, en muchas ocasiones, la solución para los dolores y molestias de nuestro bebé está más cerca de lo que parece.

Tetanalgesia=teta+analgesia

Seguro que te has dado cuenta que cuando tu bebé se siente molesto, irritable o tiene algún dolor, va en busca de tu pecho. Este pequeño gesto le aporta la seguridad y tranquilidad suficiente como para que ese mal momento se disipe. Por eso esta técnica se puede aprovechar, mucho más, durante otras situaciones en las que el bebé se va a enfrentar a una situación algo complicada.

Una de las pruebas a las que todos los bebés se enfrentan durante sus primeros meses es a las vacunas. Aunque los sanitarios están bien preparados, armados de paciencia y saben perfectamente que los niños pueden tener reacciones de todo tipo, no está de más que realicemos un apoyo extra con esta técnica.

Vacunas para el bebé

Amamantar mientras le ponen las vacunas

Según la OMS, es interesante que la madre se ponga a darle el pecho al bebé unos segundos antes de que se produzca el pinchazo. Cuando el niño se agarra al pecho de la mamá entra en un estado de calma y relajación que ayudará a no sentirse tan desconcertado. Apenas se quiera dar cuenta, ese segundo de dolor habrá pasado y el impacto será mucho menor.

Además de ser beneficioso para el bebé, que apenas sentirá el dolor, y también para el personal sanitario que no tendrá que enfrentarse a un episodio de llanto desconsolado; la madre recibe, además, una motivación extra: ella ha sido capaz de calmar el dolor del bebé porque a ninguna madre le gusta ver sufrir a sus hijos, y esa ya es una gran recompensa.

Vía | En familia
Fotos | Vix y Herencia

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