22 febrero 2017 Consejos

Un miedo frecuente cuando empieza la alimentación complementaria

Uno de los miedos más frecuentes que se puede tener al comenzar con la alimentación complementaria de los pequeños es al atragantamiento, este miedo puede estar presente por un largo tiempo.

Si en alguna ocasión se paso por un episodio de atragantamiento o se conocían casos cercanos el miedo será aún mayor y se caerá en el error de triturar mucho más de lo normal los alimentos, para evitar que vuelva a suceder, en realidad esto no es bueno porque no estaremos incentivando a los niños a masticar.

Lo que tenemos que pensar, en primer lugar, que al iniciar la alimentación no estamos realizando solo una función nutricional sino que estamos comenzando una actividad con un fuerte componente emocional y social. Si a la hora de darle de comer al pequeño la madre se angustiada este sentimiento se traspasará al niño volviéndose un momento negativo, en lugar de un momento de conexión, un importante momento para vincularse.

Trasmitir el miedo no es beneficioso ya que vinculara el momento de comer como un momento de estrés, esto podría provocar que exista un vínculo conflictivo con la alimentación en el futuro. Por eso, si existe este sentimiento de angustia será necesario reflexionar al respecto para adquirir seguridad y comodidad. Tener un correcto estado frente a la comida es fundamental para establecer correctos hábitos de alimentación, que sean saludables y equilibrados.

Trasmitir el miedo no es beneficioso ya que vinculara el momento de comer como un momento de estrés.

Sabemos que este temor puede existir pero será necesario que cuando vayas a darle de comer se sienta confianza. Esto puede requerir un tiempo, pero es una tarea que se debe encarar. Un punto clave para ir adquiriendo confianza es darle al niño su propio ritmo, si tarda mucho en comer se tendrá que tener la paciencia necesaria. Al ir viendo esta evolución se tomará confianza.

Un punto clave que queremos tener en cuenta que no es lo mismo el atragantamiento (que se da cuando un trozo de comida llega a obstruir la garganta) que un ahogamiento (cuando un pedazo de comida obstruye el pulmón). Al darse una atragantamiento el niño solo tendrá la capacidad de resolver el problema (con o sin ayuda), pero en el caso de un ahogamiento el caso es más grave requiriendo la ayuda de un profesional.

Normalmente cuando los bebés empiezan a ingerir alimentos complementarios se atragantan, el ahogamiento se ve más cuando los niños ingieren alimentos que no son los adecuados para su edad, alimentos que presentan texturas más duras. Si se evita este tipo de comida y se lleva al pie de la letra el plan alimentario dado por el pediatra son realmente pocas las posibilidades de un ahogamiento.

Resumiendo, en primer lugar debemos conocer que es un miedo frecuente, pero que de manera escalonada se debe ir venciendo, superando, adquiriendo confianza. En un comienzo brindarle alimentos que estén muy bien machacados. Al ir teniendo más seguridad se podrá darle, si el médico lo aconseja un pequeño trozo de alimento blando sin tanto machacar. También se debe tener en cuenta que el bebé también podrá sentirse cómodo con trozos grandes de alimento que pueda agarrar, chupar y morder. Este tipo de modificación requerirá de algunos meses y de mucha paciencia.

Vía | Psicología y crianza
Foto | Pixabay – Avitalchn

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