28 junio 2015 Ocio, Padres y madres, Seguridad

Soy Padre: Piscinas y bebés

Con la llegada del Verano es muy habitual que vayamos a la piscina. Este tipo de instalaciones nos ofrecen muchas posibilidades de diversión. Parecen el lugar ideal para nuestro niño recién nacido. No obstante, es recomendable pensárselo dos veces antes de llevar al bebé a darse un baño. Yo, por ejemplo, he tenido en cuenta la tentación de darse un chapuzón.

Nosotros vamos a la piscina todos los años. Pero, claro, la situación cambia cuando tenemos ante nosotros un niño recién nacido. Hay que tener mucho cuidado, cambiar hábitos y, por supuesto, adaptarnos a sus necesidades. Entonces ¿podemos o no llevar al niño a la piscina? Si y no. Es conveniente aclarar conceptos antes de nada.

Si, la piscina es un lugar bastante entretenido en el que podrán jugar y pasárselo bien. Pero también es un sitio peligroso en el que se enfrentarán a todo tipo de enemigos. Para empezar, las zonas de baño estarán repletas de bacterias que podrían afectar severamente a la sensible piel del niño. A eso hay que añadir que el propio agua contiene productos químicos como el cloro que, de nuevo, podrían dañarles. Tanto en los ojos como en los oídos.

No hay que olvidar el sol. A nosotros mismos ya nos quema, para el pequeño podría resultar aún más peligroso. Los niños son muy vulnerables a la energía de la estrella. Tampoco pueden usar cremas solares protectores, lo que aumenta mucho la peligrosidad.

En un principio no se recomienda que los niños se bañen en la piscina hasta al menos los seis meses de edad. Sin embargo, hay muchos padres que retrasan este momento hasta el año, cuando serán menos vulnerables tanto a infecciones como a alergias y enfermedades.

¿Y si uso una piscina hinchable?

Nosotros ya nos hemos planteado la compra de una piscina hinchable. Sobre todo porque creemos que sería buena idea que el niño tuviera alguna manera de refrescarse con agua. Por supuesto, esta opción sí es recomendable. Hay que tener en cuenta algunos consejos como, por ejemplo, usar agua del grifo o evitar que el líquido le entre tanto en los ojos como en los oídos. Solo son necesarios algunos centímetros de profundidad.

No olvidéis que no es recomendable bañar al niño en una piscina durante los primeros meses de edad. Algo que por supuesto cambia a los seis meses que hemos comentado. Siempre con precaución.

En nuestra opinión personal, no es recomendable bañar a los bebés en la piscina hasta que no tengan una cierta edad y estén completamente preparados para ellos. Hay muchos peligros en este tipo de zonas que no nos podemos arriesgar a coger. Las demás decisiones las dejamos para cada pareja.

Vía | En Femenino
Foto | Pixabay – McStone

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