17 febrero 2016 Embarazo, Padres y madres

Soy Padre: Contracciones, Urgencias y sustos

Cuando se habla de embarazos, uno de los temas que suelen salir son las contracciones. No solo porque sean la antesala al propio parto (ya he visto a varias madres quejándose de las horas que estuvieron esperando), sino también porque suelen ser motivo de sustos. Son muchas las madres que han tenido contracciones y, aterrorizadas, han acudido al hospital pensando que iban a dar a luz. A nosotros también nos ha pasado. Aunque al final todo quedara en sus respectivas falsas alarmas.

Durante el embarazo, sobre todo al final del mismo, fueron varias las ocasiones en las que mi pareja se quejaba de que tenía demasiadas contracciones, pensando que el niño ya quería salir. Algo completamente normal: los nervios aumentaban y apenas sabíamos lo que hacer. Las decisiones estuvieron claras en la mayoría de veces: acudíamos al servicio de Urgencias con el fin de que pusieran a la futura madre en observación, para comprobar si de verdad estaba de parto.

El método de actuación de los médicos era siempre el mismo: subir a la embarazada a la sala correspondiente y “conectarla” al cardiotocógrafo con el fin de medir el número de contracciones y los latidos del bebé. Evidentemente se trataba solo de sustos. No existían los dolores suficientes, por lo que tras unas horas se procedía al alta y se nos derivaba a casa.

Aclaro que las embarazadas estarán conectadas a estos aparatos el tiempo exacto como para conocer si se puede producir un parto o no. Ni más, ni menos. No puedo concretar el total de minutos debido a que es variable.

Contracciones verdaderas

Soy Padre: Contracciones, Urgencias y sustos

Fueron varias nuestras visitas al servicio de Urgencias. Y, de hecho, fueron varias las embarazadas que encontramos con el mismo susto. Para evitar este tipo de momentos, el personal sanitario enseñaba a controlar las contracciones que era necesario tener para confirmar el parto. En primer lugar, nos comentaron que los dolores debían ser regulares. Nada de tenerlos un minuto sí y otro no y acudir directamente al hospital. Además, los mismos debían tener lugar cada cinco minutos, con una duración aproximada de 60 segundos. Y, aún así, teníamos que esperar una hora en ese estado. Cuando sucediera eso, sí que debíamos acudir al centro sanitario. Unas instrucciones básicas, pero que nos ayudaron a evitar visitas adicionales al médico.

Mencionar que no tuvimos que esperar la hora correspondiente: la bolsa de aguas se rompía por la noche, por lo que inmediatamente tuvimos que trasladarnos al hospital para proceder al parto.

No os preocupéis por tener contracciones y acudir al hospital pensando que ya ha llegado el momento cumbre. Mi pareja se asustaba porque acudimos al servicio de Urgencias varias veces, e incluso pensaba que iba a molestar. La aclaración que di fue básica: el personal sanitario está preparado para atender todas las situaciones, sin importar el número de contracciones, la cantidad de visitas o los dolores. Os ayudarán a identificar el parto y os darán consejos adicionales si son necesarios.

Fotos | Youtube – GuillermoMueses | Pixabay – redgular

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