5 agosto 2015 Opinión, Padres y madres

Soy Padre: Ante los animales

Los animales se han convertido, en algunos casos, en nuestros mejores amigos. No podemos negar que muchas familias tienen en sus hogares un perro, un gato, o varios ejemplares de las dos especies (o de más). Algo que no debe asustarnos. Sin embargo, con la llegada de un nuevo miembro humano a la familia, también es cierto que se nos pasan por la cabeza muchas dudas. De hecho, cuando nosotros tuvimos el niño, estábamos muy pendientes de que iba a tener contacto, en un momento u otro, con muchos animales. ¿Teníamos que asustarnos? En cierta medida, no.

Antes de nada, mencionar que existen muchas diferencias entre los animales callejeros y los que están en casa. Mientras que los primeros suelen estar a la intemperie, los segundos están limpios, muy cuidados y casi siempre en un estado de limpieza perfecta. En nuestro caso ya hemos tenido experiencias con animales, aunque siempre gana la precaución por encima de todo.

Ante la presencia de animales, es normal que el niño se ponga muy atento. Se trata de seres que no ha visto nunca y que no se parecen ni por asomo a sus papás. La curiosidad hará que se intente acercar todo lo posible para cogerlo o incluso chuparlo. Ya sabéis que los animales (siempre según su grado de limpieza) tienen una serie de gérmenes que pueden resultar perjudiciales para los niños. Por supuesto hay condicionantes, como la edad del bebé o el tipo de animal.

Animales y niños terminarán juntos

Poco a poco, los contactos entre animales y niños se irán haciendo más frecuentes y cercanos, por lo que llegará un momento en el que será imposible mantenerlos separados. En cualquier caso, es necesario que el ambiente esté lo suficientemente limpio y seguro como para que el niño no resulte perjudicado.

Tampoco podéis olvidar que existen algunas cosas que suponen un peligro. Si el animal tiene algún alimento, y al bebé le da por intentar cogerlo, es posible que el primero tenga una respuesta cuanto menos pacífica. Hay que tener mucho cuidado con ese tipo de conceptos. El instinto podría aflorar en cualquier momento, haciendo incluso daño a una criatura inocente que solo quería jugar.

En mi opinión personal, dejar al niño ante los animales no es recomendable, más que nada por la gran cantidad de cosas que pueden pasar. El niño siempre buscará jugar, mientras que el animal, además de cariño, también puede sacar otros aspectos que pondrían en peligro al pequeño. Recordad que los retoños deben estar siempre bajo observación. Algo que también os permitirá evitar situaciones de riesgo.

Aunque en este artículo hemos hablado de los contactos entre bebés y animales, lo cierto es que se puede extrapolar a una gran cantidad de situaciones diferentes. Ya sabéis que el niño se irá exponiendo a una serie de peligros (algo que a mí mismo me recuerdan muy de vez en cuando, debido al hecho de ser tan sobre protector), por lo que es necesario que nos vayamos acostumbrando, ayudándole a que pueda superar todo tipo de retos con facilidad.

Foto | Pixabay – sylwia_dominik

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