18 julio 2016 Embarazo, Noticias

admitir tabaco en el embarazo

Una de las prácticas más perjudiciales para el ser humano es fumar. A lo largo de la historia el tabaco ha tenido un importante protagonismo, llegando incluso a ser un elemento social, imprescindible en cualquier círculo selecto que se precie. Pero esa práctica ha ido decayendo en cuanto se han ido investigando los efectos nocivos que para la salud aporta.

Pero deshacerse de este mal hábito, una vez se ha caído en sus redes, no siempre es fácil. Es así como las mujeres, que están enganchadas al tabaco, una vez descubren que están embarazadas, y conscientes de los graves perjuicios que le causan a su bebé, intentan dejarlo cuanto antes. Una gran mayoría de embarazadas fumadoras afirman haberlo dejado en la gestación, pero ¿es cierto? Al parecer una investigación demuestra que no es así.

Sólo la mitad de embarazadas fumadoras lo confiesan

Según un informe realizado en el Hospital Infantil de Cincinnati, en Estados Unidos, sólo la mitad de la mujeres fumadoras admiten que han seguido fumando a lo largo del embarazo. El resto, en cambio, lo niegan.

Para llegar a estas conclusiones, se tomaron como muestra a 787 mujeres embarazadas, de ellas el 8 por ciento admitió que fumaba, a pesar de encontrarse esperando un bebé. Pero, sin embargo, al realizar las correspondientes analíticas para determinar su exposición a la nicotina, se comprobó que el doble de esta cifra tenían contacto con el tabaco, a pesar de no reconocerlo.

Según los expertos, esta necesidad de ocultarlo, se debe al juicio al que va a ser sometida la mujer embarazada y fumadora, ya que todos somos conscientes de los graves daños de salud que puede ocasionar a su bebé.

Dejar el tabaco en el embarazo es más difícil

La nicotina es una sustancia especialmente adictiva, por eso resulta muy complicado librarse de ella una vez nos ha cazado. Pero si en cualquier circunstancia es difícil, lo es mucho más para la mujer embarazada.

Fumar ha estado relacionado siempre, o al menos eso intentan contarnos, quizás para autoprotegerse, con la relajación. Dejar el tabaco nos lleva a un elevado nivel de estrés y nerviosismo, algo que se añadiría en esta situación tan especial que vive la mujer gestante. Momento en el que ya lleva su propia dosis de estrés.

Así que lo mejor será consultar con el médico para que le aconseje la mejor manera de dejar este hábito y, así, eliminar cualquier riesgo de salud que venga unido a él. Claro que, lo primero, será reconocerlo abiertamente.

Vía | Infosalus
Foto | Reproducción Asistida

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