1 agosto 2009 Opinión, Padres y madres

bebe y papa

Con el paso del tiempo, la familia se fue modificando en sus estructuras de acuerdo con los grandes cambios que, también, ha sufrido la sociedad. En el orden universal, los roles familiares clásicos y tradicionales mutaron. Esta evolución coloca al hombre en otra posición dentro del hogar y en diferente plano en torno del vínculo con sus hijos.

Los cambios sociales impactaron sobre el seno familiar modificando el rol del padre de manera tangencial. Las necesidades económicas impulsaron a la mujer hacia el mundo laboral con el objeto de aportar dinero a su hogar. Esta circunstancia permitió que el hombre participara de modo más activo en la crianza de sus hijos y en el funcionamiento de su casa.

De esta forma, las tareas fuera y dentro del hogar dejaron de ser ‘estáticas’. Estos cambios provocaron que la figura paterna experimentara una franca evolución. Antes, el rol paterno se limitaba a la manutención de la familia, lo que le impedía al padre tener un contacto más estrecho y afectivo con sus hijos y con el funcionamiento del hogar. Hoy, el padre ocupa otro lugar dentro del seno familiar.

Más allá de asegurarle a sus hijos condiciones de vida digna, el padre es, sin duda, la transmisión de valores éticos, ideales, principios, ideologías y formas de ver la vida. Así como la madre al amamantar a su bebé le trasmite una manera de ver el mundo, por medio de sus palabras, el padre le transmite al niño una forma de ser ante el mundo.

El padre es quien debe ejercer la prohibición, es quien debe dejar en claro que existen cosas que están bien que sean así y cosas que no están bien que sean de ese modo. Ayudar que los hijos construyan su propia personalidad, su carácter y su forma de ser el parte de la tarea que un padre debe afrontar.

Fuente | Ser Padres Hoy

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