20 enero 2017 Padres y madres

Una interesante investigación

Se ha relacionado a ciertas hormonas del embarazo con el instinto maternal. Algunas hormonas, como los lactógenos placentarios y la prolactina generan en la mujer algunos cambios en la función mental durante la etapa de gestación, esto provocaría que se incremente el instinto maternal y se aumente la motivación para proteger, alimentar y cuidar a las crías.

Las hormonas, que se segregan durante la etapa del embarazo, ayudan a aumentar la tendencia instintiva para defender a sus descendientes frente la aparición de todo tipo de peligros.

A estas conclusiones se ha llegado mediante el trabajo realizado por un grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Jaume I de Castellón (UIJ).

Un grupo de centros del cerebro sociosexual son hiperestimulados gracias a los lactógenos placentarios en la época de gestación así, al nacer las crías, se puede ver el incremento de la tendencia que tiene esta madre a cuidarlos y protegerlos.

Las hormonas, que se segregan durante la etapa del embarazo, ayudan a aumentar la tendencia instintiva para defender a sus descendientes.

Para esta investigación se cartografiaron distintas zonas del encéfalo de ratones que son sensibles a la prolactina y a los lactógenos placentarios, el estudio se realizó durante todo el ciclo reproductivo, especialmente en la lactancia y en la gestación. Para mejores resultados se usaron métodos para poder detectar las células que responden a hormonas, entre las que se destaca la prolactina.

Así se pudo comprobar que muchos centros del cerebro socio sexual reciben hiperestimulación por los lactógenos placentarios en la etapa del embarazo y así al nacer las crías la función cerebral de la madre tuvo cambios incrementándose la tendencia instintiva con el fin de poder defenderlos de los peligros y motivándolos a crear vínculos para abrigarlas, amamantarlas e higienizarlas.

El trabajo fue dirigido por Ferran Martínez García, un reconocido catedrático de biología celular. Martínez García señaló que la agresividad maternal no es consecuencia de la interacción entre la madre y las crías, sino que es consecuencia del efecto de las hormonas sobre el cerebro antes del parto.

Dentro de las conclusiones se pudo saber que los grandes cambios hormonales que suceden en el embarazo pueden generar granes cambios en el estado de ánimo incrementando el riesgo de tener trastornos depresivos, tanto antes como después del nacimiento de la cría. Este tipo de trabajo ayuda a entender el importante papel que tienen las hormonas en las respuestas emocionales, tanto en la gestación, en el parto y, después, en la etapa de la lactancia.

Recordemos que el instinto maternal es una relación de tipo afectivo muy especial, que aparece de forma diferente en cada mujer y que se genera entre el pequeño y la madre. Este impulso empuja a las mujeres a cuidar al bebé sin reflexionar, incluso lleva a sacrificarse por él.

Vía | Webconsulta
Foto | Pixabay – Tania VdB

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