5 marzo 2010 Desarrollo, Educación, Opinión

Según un reciente estudio los videos especiales no mejoran la inteligencia de los niños

En un reciente estudio, fueron evaluados 96 bebés, entre los 12 y 25 meses, divididos en dos grupos; los bebés del grupo 1, fueron asignados para ver el DVD Baby Wordsworth, de la serie Bebé Einstein, cinco veces al día cada dos semanas, para un total de seis semanas, mientras que los bebés del grupo 2 no recibieron ningún estímulo de este tipo. Según los resultados, ver videos no favorece el desarrollo de los bebés y por el contrario, podría retrasar el dominio del lenguaje oral.

Las conclusiones de este estudio, han sido reportadas por la página Web de Salud, del Gobierno de los Estados Unidos, y aparecerán en la publicación completa de la revista “Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine” en la edición de mayo; los investigadores a cargo del estudio, afirman que con estos videos “quizás haya muy poca ciencia y mucha mercadotecnia”.

Los bebés participantes en el estudio, fueron valorados semanalmente por los investigadores, para calcular el nivel de aprendizaje de las palabras que aparecían en el video, además de los reportes recibidos de los padres sobre el progreso de los niños. Los investigadores concluyeron que los videos no mejoran ni dificultan la adquisición del lenguaje, pero mientras más temprano empiezan los pequeños a ver videos, menor es el desarrollo del lenguaje oral.

Para que el lenguaje del niño se desarrolle completamente, necesita de la interacción y el diálogo con otros interlocutores, para que sus vínculos sociales fortalezcan y estimulen la rápida adquisición del lenguaje. Poder hablar con los padres, hermanos y maestros e interactuar en vivo con ellos, no puede reemplazarse con palabras o conversaciones que el bebé presencie a través de la pantalla.

Las costumbres y características de cada hogar son una influencia importante para el desarrollo del lenguaje de los niños, la adquisición de vocabulario y las competencias comunicativas, como la expresión oral, el desarrollo atento de la escucha cuando otros hablan y la elaboración coherente del discurso cuando responden. Todas estas estructuras se van haciendo más complejas, a medida que el niño se ejercita en la conversación y el diálogo con otros, por lo cual es indispensable que los padres dediquen tiempo para hablar con sus niños, sin esperar a que se hagan genios a través del televisor.

Vía | Sana Sana
Foto | Flickr Heart Industry

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