2 diciembre 2008 Embarazo, Padres y madres

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Mi marido no deja de tocarme la tripa, darle besitos y pensar en la ropa que le va a comprar a nuestro bebé cuando nazca. Yo estoy encantada de tanto interés (incluso, ha pintado la habitación y está buscando una lámpara y unas cortinas a juego), y no hace nada más que decirme que tenemos que practicar las respiraciones para cuando llegue el momento.

La verdad es que el papel de la pareja ha cambiado tanto en los últimos años, que hoy en día me parece una suerte poder contar con una persona que me apoya y que estará presente en el parto. Me encanta saber que está ahí y que comparte conmigo emociones y temores. Hace unos años, los padres ni si quiera entraban en el paritorio, y hoy, en las clases de preparación al parto, no falta ni uno.

También es verdad que no todas podemos contar con el padre de nuestro bebé (unas por elección y otras por determinadas circunstancias), pero siempre es importante contar con alguien que esté con nosotras (llámese, madre, hermanos, amigos,…) para hacer más llevadero tanto la fase de dilatación, como el momento del parto y los días posteriores.

Claro, eso sí, es importante que nadie se sienta obligado – si un padre se ve obligado a entrar en el paritorio y se desmaya, pues no será de gran ayuda…- pero si estáis de acuerdo los dos en que esté presente te podrá ayudar a calmar las molestias mediante masajes, te dará ánimos e incluso te podrá secar el sudor en los peores momentos.

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