8 agosto 2015 Consejos, Padres y madres

Cuidado padres, el calor nos pone más irritables

Este verano está siendo muy duro desde el punto de vista climatológico, no es una percepción, se habla del mes de julio más cálido desde que hay registros. Incluso quienes disfrutan del sol y prefieren el verano al invierno están deseando que las temperaturas nos den un respiro. En verano la temperatura cálida y las horas de luz tienen un efecto positivo sobre la mayoría de las personas, pero si el calor es excesivo el efecto beneficioso se desvanece.

Las olas de calor se relacionan con un aumento de la agresividad y la violencia, con un mayor consumo de drogas y alcohol y, aunque la ansiedad tiende a bajar sin embargo aumentan la depresión y el desánimo. Si las altas temperaturas se acompañan de una alta humedad perdemos energía, dormimos mal y nuestra capacidad de concentración disminuye. Eso sin olvidar que los niños se ponen pesados como las moscas. Como padres ser conscientes del efecto de la temperatura en nuestro humor y comportamiento nos puede ayudar mucho.

Hay que tener en cuenta que a los niños el calor puede no afectarles igual y que en lugar de desanimarles les active. Si no nos aguantamos a nosotros mismos es fácil que los niños nos saquen de quicio. Estamos más o menos a mitad de las vacaciones escolares, algunos con los peques día tras día las 24 horas, y ellos con nosotros. Ya se ha pasado la novedad de no tener que ir al cole y reclaman atención y actividad. Si a eso le añadimos el calor, la relación con los niños se puede ver afectada.

Si en condiciones normales cuentas hasta 20 cuando te hacen una trastada o no te obedecen, ten en cuenta que ahora debes contar hasta 200.

Beber muchos líquidos, pasar las horas de más calor en un lugar con aire acondicionado, planificar con los niños el día siguiente con actividades para hacer en casa y fuera, y, sobre todo ser conscientes de que estamos más irritables e impacientes, son las mejores armas para soportar este verano en armonía.

Si notas que no puedes más, pide ayuda, siempre habrá algún familiar o amigo que pueda darte un respiro. Y sino, hay ludotecas abiertas incluso en los centros comerciales. Busca alguna estrategia para evitar que tu incomodidad repercuta en tus hijos.

Foto | Flickr-Whateverthing
Más información | Psych Central

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