6 mayo 2009 Consejos, Salud

Medicamentos

Continuando con los consejos que os dábamos en el anterior artículo para darle los medicamentos a vuestros hijos, aquí encontraréis el resto de las recomendaciones, específicas y más generales, para que esta tarea no sea tan complicada como puede parecer en un principio.

  • COLIRIOS: son de complicada aplicación en los bebés. Lo primero es limpiar los ojos del niño con unas gasas estériles mojadas con suero fisiológico o agua hervida. Después procedemos a echar las gotas prescritas por el médico. Para hacerlo bajaremos el párpado inferior y las dejaremos caer en el saco conjuntival. Es importante que el recipiente del colirio no roce el ojo.
  • GOTAS ÓTICAS: Los oídos son una de las partes más delicadas de los bebés y que menos les gusta que les manipulen. Para evitar al máximo las sensaciones desagradables conviene calentar las gotas un poquito antes de echarlas.

    Después hay que dejarlas caer con cuidado en el oído manteniendo ladeada la cabeza del bebé. Es importante que se quede así unos minutos para salga el medicamento, pero no tapemos nunca el oído con un algodón porque podrían quedar restos en el conducto auditivo.

Como normas generales para la administración de cualquier medicina, es fundamental lavarse bien las manos antes de manipular cualquier fármaco, especialmente si tenemos que tocarlo antes de dárselo, como es el caso de los supositorios. Además, hay que abrirlos en el mismo momento de su administración para evitar que se derrame, se contamine o bien caigan impurezas en el interior del producto.

Debemos respetar escrupulosamente la fecha de caducidad que figura en el envase y seguir las instrucciones del pediatra y del prospecto del propio fármaco, especialmente de aquellos que necesiten ser reconstituidos antes de tomarlos.

Es conveniente que guardemos los medicamentos en un botiquín seguro preservados de la luz y del calor. Y si en algún momento se os olvida darle alguna de las dosis del medicamento con el que estéis tratando a vuestro hijo, debéis esperar a la siguiente toma y en ésta no le deis el doble de la cantidad de la dosis que le corresponda porque podéis perjudicarle.

Espero que estos consejos os ayuden y, sobre todo, que no tengáis que utilizarlos mucho, es síntoma de que vuestros hijos están sanos y felices.

Fuente | Tu Bebé

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