18 abril 2009 Recién Nacido, Salud

Fiebre
Se considera fiebre cuando el cuerpo tiene una temperatura superior a 38º medidos en la axila. Entre 37,5º y 37,9º se habla de febrícula y por debajo de 37,5º se considera una temperatura normal. La fiebre no es una enfermedad, es la respuesta del cuerpo ante una infección. La mayoría de bacterias y virus que provocan infecciones en los humanos, se desarrollan mejor a 37º, por lo que el cuerpo eleva la temperatura para dificultarlo. Además la fiebre activa el sistema inmunitario creando más glóbulos blancos y anticuerpos. Aunque a los padres nos asusta mucho, es una señal de que las defensas del niño están reaccionando.

La mejor manera de saber si el bebé tiene fiebre es con un termómetro digital en la axila. No debe medirse la temperatura en el recto y si se hace hay que tener en cuenta que se eleva 0,5º sobre la axilar. Salvo temperaturas elevadas en niños pequeños, una fiebre alta no siempre indica una infección grave. Un simple catarro puede provocar una temperatura de 39º. A los recién nacidos el exceso de ropa les puede elevar la temperatura sin que haya ninguna infección.

¿Cuándo hay que acudir a urgencias por fiebre?

  • Si el bebé tiene menos de 3 meses.
  • Si el enfermo tiene una temperatura superior a 40º
  • Si padece alguna enfermedad crónica grave
  • Si hay rigidez de nuca. No puede comprobarse si el niño es menor de 1 o 2 años y no colabora. Hay rigidez si el niño no es capaz de sujetar una hoja de papel con el mentón contra el pecho con la boca cerrada.
  • Si presenta convulsiones
  • Si aparecen petequias. Son manchas puntiformes de color rojo que no desaparecen al estirar la piel. No tienen importancia a no ser que sean varias, que salgan progresivamente y que aparezcan no solo en cara y toráx sino más abajo.
  • Decaimiento importante. Si el niño está muy decaído aunque consigamos que la fiebre baje de 37,5º.

Si el pediatra no ha dicho otra cosa, cuando la fiebre persista durante más de 4 días se debe consultar. Aunque no es una urgencia no debe dejarse pasar.

Para controlar la fiebre nunca deben emplearse antibióticos si no los prescribe el médico. Si hay febrícula es suficiente, aunque no necesario, poner unos paños húmedos en la frente, axilas e ingles y se puede dar un baño con agua tibia. Se debe retirar el exceso de ropa y el ambiente debe ser confortablemente fresco. En caso de que haya fiebre, además de las medidas físicas, se pueden administrar los antitérmicos que haya recomendado el pediatra, teniendo en cuenta la dosis que nos haya indicado según el peso del niño. Las primeras 12-24 horas debe vigilarse al niño, sobre todo si es una fiebre sin más síntomas. Pasadas 24 horas es más dificil que se trate de una infección grave.

A menudo la fiebre sin foco, la que no provoca otros síntomas, se debe a una infección leve que no siempre se puede diagnosticar. Hay que tranquilizarse, observar al bebé las primeras 12-24 horas y en caso de que apareciera algún signo de alarma, acudir a urgencias. La mayoría de las veces la infección causante carece de trascendencia.

Vía | AEPED

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