
Uno de los juguetes que no debe faltar en los primeros entretenimientos de nuestro bebé es el sonajero. Aunque pueda parecer de una simpleza total, y quizás precisamente por ello, es uno de los objetos que más beneficios le aportan durante su crecimiento y madurez. Veamos algunos de ellos.
El sonajero estimula sus sentidos. El oído, la vista y el tacto se alertan y crecen con la manipulación de este juguete. El oído porque su sonido se va a convertir en familiar y en modo de diversión para él. La vista porque sus colores atractivos le van a ayudar a agudizar su visión y el tacto porque los hay de diferentes texturas, enseñándole a distinguir unas de otras.








