13 noviembre 2017 Desarrollo, Seguridad

bebé en el andador

Uno de los artilugios que solían aparecer entre los más demandados por los papás recientes y hasta que el bebé se movía con soltura, era el andador o tacatá. Se trata de una forma cómoda de dejar al niño entretenido, moviéndose de un lado para otro con total autonomía pero, también, sin control.

Pero lo que parece un aparato lleno de ventajas, no lo es tanto, al menos así lo ratifican los pediatras y expertos en cuidado infantil, por lo que su uso está totalmente desaconsejado. Pero ¿sabes por qué?

Se aprende a andar de forma instintiva

El andador o tacatá, se utilizaba hace algunas décadas con la seguridad de que, de esta forma, nuestro bebé iba a aprender a andar. Sin embargo todos los niños aprenden a andar, incluso aunque no lo utilicen. Esto significa que el hecho de ponernos en vertical y mover las piernas para avanzar, es algo instintivo en el ser humano y más pronto o más tarde lo vamos a aprender. Por lo tanto su uso es totalmente innecesario.

La razón principal para desaconsejar el uso del andador es, sobre todo, por el elevado número de accidentes que se producen cuando el niño se mueve con él. De hecho, la Academia Americana de Pediatría ha comprobado como la mayoría de accidentes que se producen en el hogar, en menores de 15 meses, es debido al uso de este aparato. Esos accidentes van desde choques con los muebles y otros objetos del hogar, hasta caídas por las escaleras, sin olvidar las quemaduras o las intoxicaciones.

También los traumatólogos nos advierten de sus perjuicios ya que el andador obliga al niño a estar demasiado tiempo en pie, obligándose a estar erguido por lo que ejerce una fuerza desmedida en los huesos de sus piernas que, a estas edades, todavía están muy tiernos, lo que puede provocar distintas malformaciones.

empezando a andar

Los brazos de los padres, su mejor estímulo para andar

Para que un niño aprenda a andar por sí mismo, es importante que lo dejemos en libertad moverse por la casa,siempre bajo nuestra atenta mirada. Gatear, para luego erguirse, es un proceso que le ayudará a madurar, aprendiendo por sí mismo. Pero los padres también podemos motivarlo ayudándole con nuestros brazos.

El proceso de iniciarse a andar es mucho más enriquecedor que el simple hecho del desplazamiento. Durante todo ese tiempo de aprendizaje, el bebé aprende a apoyarse, se mira los pies, alcanza y toca objetos, los manipula, experimenta con ellos, es así como desarrolla otras habilidades que están relacionadas con sus sentidos: el tacto, la vista, el oído… El niño que siempre está en el andador se pierde todo ese proceso.

Vía | Ser Padres
Fotos | Bellezas latinas y Bekia padres

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