14 octubre 2015 Consejos, Padres y madres

Soy Padre: Exceso de higiene

Una de las cosas de las que más nos hemos preocupado tras ser padres es de la higiene del bebé. Lo consideramos algo muy importante, por lo que en más de una ocasión hemos pensado en este aspecto como si de una obsesión se tratara. Continuamente queríamos tener al niño entre algodones, trabajando para que todo estuviera en perfecto estado y no tocara ni una mota de polvo. Algo que no solo es imposible, sino también perjudicial.

Ante la higiene en los bebés hay que tener en cuenta un aspecto fundamental: tiene un sistema inmune que debe aprender por sí solo a hacer frente a sustancias nocivas, microorganismos y sustancias tóxicas. Esta tarea se lleva a cabo durante los primeros años de vida, por lo que un exceso de higiene puede perjudicarle bastante. Si hay demasiada, el niño no estará en contacto con elementos perjudiciales y no podrá aprender a luchar contra ellos.

Un ejemplo lo tenéis en las vacunas. Se trata de elementos que se introducen en el cuerpo del niño en poca cuantía, permitiendo que el sistema inmunológico aprenda a luchar. De hecho, el aumento de los casos de asma y alergia durante los últimos años se atribuye, en bastantes ocasiones, a casos de higiene extrema.

Es evidente que no hay que ser extremadamente limpios, ni tampoco dejar el aspecto de lado. Bastante con una cierta limpieza, tener la casa ventilada e intentar que no haya elementos que vayan a realizar un daño extremo sobre el niño. Por supuesto, hay que realizar una esterilización de chupetes, mordedores y biberones cada cierto tiempo (este tema se merece su propio artículo). Cuando vayan creciendo tenderán a llevarse todo a la boca, aunque bastará limpiar los elementos con agua para que todo esté correcto.

Nosotros mismos, que somos padres, entendemos que el primer pensamiento que se pasa por la cabeza es el de mantener la máxima limpieza. Sin embargo, también es necesario conocer que, si tenéis al niño en un ambiente totalmente pulcro, lo más seguro es que no pueda hacer que su cuerpo se enfrente a la multitud de bacterias que encontrará en la vida adulta.

Mi consejo es el siguiente: simplemente, mantened al niño en un nivel de higiene que sea bastante aceptable, sin llegar a extremos. Estoy seguro de que dentro de unos años su sistema inmunológico os lo agradecerá.

Foto | Pixabay – artistlike

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