27 julio 2010 Embarazo, Fertilidad, Noticias

Serán madre y abuela, y padre y hermano al mismo tiempo
En el mundo se ven cada vez cosas más raras. Y respecto a la maternidad y el hecho de que, cada vez, sea viable ser madre a edades avanzadas sin muchos problemas, está trayendo consigo situaciones que son, cuando menos, llamativas. Para algunos hacer estas cosas va contra natura y las consideran aberraciones de todo punto surrealistas. Para otros, es parte de la naturaleza humana y si así pueden ayudar a otros…

Cada uno que piense lo que quiera, lo cierto es que leemos con estupor una situación que se ha dado en México. Se trata de una mujer que le ha prestado su vientre a otra persona para que pueda tener un hijo. Hasta ahí no hay nada nuevo, lo chocante es que el bebé que lleva en sus entrañas será el hijo de su hijo. Por tanto, esta mujer se convertirá en madre y abuela al mismo tiempo, y su hijo en padre y hermano a la vez. Los óvulos, sin embargo, son de la mejor amiga del futuro papá… toda una historia de culebrón.

Los protagonistas de la historia son una mujer mexicana, de 50 años, que está embarazada de cinco meses, de un embrión fruto de los óvulos de una amiga fecundados por Jorge, de 31 años de edad, el propio hijo de la madre sustituta. Después de la extracción de los óvulos se llevó a cabo una fecundación in vitro con el esperma del hijo. Una vez estuvo fecundado, el embrión fue implantado en el útero de la abuela que dará a luz al niño.

El objetivo de esta historia es que Jorge, que es homosexual, pueda hacer realidad su deseo de convertirse en papá. Parece ser que con este acto, la mujer quiere devolverle el favor a su hijo, quien hace unos años donó un riñón a su padre para salvarle la vida.

Todo comenzó a raíz de un programa de televisión donde diversos especialistas concluían que la mejor madre sustituta que se pueden encontrar son las abuelas. Una noticia que les llevó a Jorge y a su madre a adoptar esta decisión. Según recogen los diarios mexicanos, a él le costó más tomar la decisión, aunque la madre – abuela lo tenía claro desde el principio. “Dar vida es un acto de amor por eso quiero darle a mi nieto un lugarcito para que crezca. (…) Nunca me he arrepentido, al contrario, es un gusto y un privilegio hacerlo”, explica la mujer.

Sería deseable que a ese niño le expliquen desde pequeñito bien sus parentescos, entre otras cosas, para que sea capaz de entenderlo, asimilarlo y aceptarlo. Y… en un futuro pueda explicarlo como si de una situación normal se tratara, aunque nunca podrá ser del todo común.

Vía | Clarín

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  1. Bitacoras.com 27 julio 2010

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