26 agosto 2009 Padres y madres, Parto, Salud

la sala de dilatacion, el principio del parto

Con los primeros síntomas de la llegada del parto y el traslado al centro sanitario, los profesionales nos realizan una serie de exploraciones que van a determinar, en un tiempo aproximado, cuánto le queda a nuestro bebé por ver la luz. A partir de entonces, salvo que todavía falte demasiado tiempo, el lugar donde nos trasladarán es la sala de dilatación.

En algunos hospitales privados este proceso se realiza en la misma habitación pero las que tenemos que pasar por la sanidad pública nos vamos a encontrar, generalmente, con una sala amplia donde se atiende a varias parturientas a la vez. Para los profesionales esto tiene una clara ventaja de cercanía y de constante seguimiento del grupo. Pero para nosotras tiene sus inconvenientes ya que, en un momento tan íntimo, nos podemos encontrar influenciadas por nuestra ‘vecina de dolor’, además los acompañantes tienen que ir saliendo a medida que se exploran al resto de embarazadas por lo que, en algún momento, nos encontramos en la más completa soledad (a pesar de estar rodeadas de profesionales sanitarios o compañeras de experiencia).

En la actualidad, son cada vez más los hospitales que se preocupan de acondicionar debidamente estas salas. Por fin se entiende la necesidad de adecuar un espacio relajado, amable y confortable donde la mujer se sienta protegida y atendida en momentos tan delicados. Para ello se utilizan modernas camas usadas durante la dilatación y que se convierten en cama de paritorio, permitiendo a la mujer adoptar la postura más cómoda: tumbada, reclinada o, incluso, en posición vertical. Pero la apariencia también es importante. Pintar las paredes de colores agradables, utilizar el hilo musical, contar con un baño con ducha o, incluso, con bañera, son las pequeñas mejoras que ayudan a la parturienta a desarrollar mejor su periodo de dilatación.

Los profesionales, además, nos van controlando la evolución del proceso mediante la monitorización externa o interna a fin de asegurar el bienestar fetal, controlando su frecuencia cardíaca. También suelen poner una vía venosa canalizada para mantener una hidratación adecuada o administrar cualquier tipo de fármaco que se necesitara. Las matronas, además de controlar la evolución de la dilatación, se ocupan del confort materno y de informar a la futura madre y al acompañante de como va evolucionando la situación.

Vía | Ser Padres

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  1. Bitacoras.com 26 agosto 2009

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