
Algunos padres tienen una obsesión desmesurada en que sus hijos aprendan a andar pronto. Es como si hubieran logrado un gran reto, animándoles, de forma temprana a que sus pequeños adopten la forma humana de desplazamiento, sin darse cuenta que, además de que cada niño es un mundo y tiene un desarrollo muy particular, necesitan completar un ciclo básico con el que ir alcanzando retos poco a poco.
Así, generalmente, antes de llegar a la postura vertical, los bebés empiezan a desplazarse mediante el gateo. Hay padres que intentan eliminar esa parte ya que la consideran sucia y molesta para su niño, sin darse cuenta que a través de él van tonificando los músculos de sus piernas y reforzando sus abdominales, algo que les va a ser muy necesario para cuando inicien la marcha.









