20 marzo 2017 Noticias, Salud

caricias y bebé prematuro

Según las últimas cifras que maneja la OMS (Organización Mundial de la Salud), cada año nacen en el mundo 15 millones de niños prematuros. Sólo en Europa la cifra se eleva a medio millón, y en España el número resulta ser de 28 mil. Se conocen como partos prematuros aquellos que se producen antes de que el embarazo se lleve a término, es decir, los que nacen antes de la semana 37.

El aumento de los bebés prematuros ha sido increíble en los últimos tiempos. Según las estadísticas, en 20 años se ha producido un 36 por ciento más de nacimientos prematuros. Tanto de los motivos que han propiciado este aumento, como de las consecuencias que se generan en la salud de los bebés, la medicina intenta ahondar a través de distintas investigaciones. Una de ellas, la más reciente, es la que nos llega desde Estados Unidos y que vincula el contacto suave y las caricias hacia los bebés prematuros, con el desarrollo de su cerebro.

Los prematuros no responden igual a los estímulos sensoriales

La investigación ha sido liderada por la doctora Nathalie Maitre, del Hospital Nacional de Niños y Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos. Para llevarla a cabo han investigado a 125 bebés a los que dividieron en dos grupos, aquellos cuyo nacimiento se había llevado a término, y otros que lo habían hecho antes de tiempo, entre las semanas 24 y 36.

Antes de darles el alta hospitalaria, a ambos grupos se les colocaron unos sensores cerebrales para realizarles una electroencefalografía, y de este modo medir las ondas cerebrales que se emitían como respuesta a las caricias. En el caso de los niños nacidos antes de tiempo esta respuesta era mínima o casi nula.

caricias para el bebé prematuro

Caricias desde el primer segundo de vida

Los resultados ponían en evidencia que, los bebés prematuros, debido a que tenían que someterse a pruebas dolorosas y aislamiento en las incubadoras, perdían el contacto con sus padres por lo que su cerebro no ofrecía una respuesta ante el contacto y las caricias. Algo que se podía solucionar si los padres tuvieran un contacto directo con sus hijos desde el nacimiento.

También se ha valorado la posibilidad de que en aquellos casos en los que los padres no puedan hacerlo, sea el mismo centro hospitalario el que asigne a profesionales o terapeutas que acaricien a estos bebés, con el fin de darles los estímulos necesarios para su desarrollo sensorial.

Vía | Ecodiario
Fotos | Autismo diario y Bebés en camino

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