27 octubre 2016 Noticias, Salud

Bebé que nació dos veces

El mundo de la ciencia cada vez nos sorprende más, especialmente aquella que va relacionada con el embarazo y los recién nacidos. Lo que hace sólo unos años era una quimera sólo abocada a un destino trágico, en la actualidad hay problemas que se pueden solventar de un modo eficaz. Sólo tenemos que ver cuántas mujeres y parejas tenían que resignarse a no tener hijos por cualquier pequeño contratiempo en su fertilidad. Algo que, ahora, se soluciona con sencillos métodos médicos.

La ciencia es imparable, y la necesidad de solucionar los grandes problemas de salud, también. Precisamente nos acabamos de enterar de un logro importantísimo en este campo: un bebé estadounidense ha tenido que nacer dos veces para poder sobrevivir.

La única solución: interrumpir el embarazo

Margaret Boemer, es una mujer de Texas, Estados Unidos, que recibió con enorme alegría la noticia de su tercer embarazo, mucho más cuando le dijeron que venían dos bebés. Lamentablemente a lo largo de las primeras semanas perdió a uno de sus mellizos. A pesar de que el embarazo evolucionaba bien, al cuarto mes los médicos detectaron que el bebé superviviente presentaba una anomalía, se trataba de un teratoma sacrococcígeo, un tumor que suele ser especialmente frecuente en los fetos y que suele tener un final fatal.

Los médicos, entonces, aconsejaron a la madre la interrupción del embarazo. Sin embargo el doctor Darrel Cass, aseguró que podría salvar la vida del bebé mediante una intervención quirúrgica antes de que el bebé naciera. Ya hacía siete años que había realizado una de similares características y el bebé, no sólo sobrevivió sino que ahora era un niño totalmente sano.

operacion de tumor a un bebe

Nacer para ser operado y seguir con el embarazo

El mayor problema en este caso, además de los altos riesgos que supone una intervención así, era que el tumor era casi tan grande como el tamaño del bebé, por lo que las probabilidades de sobrevivir eran, según el doctor Cass, de un 50 por ciento. En cualquier caso, de no practicar esta técnica, el bebé estaba abocado a la tragedia.

La técnica consistió en sacar al bebé, con sólo 23 semanas de embarazo, del útero materno, quitarle el tumor y devolverlo, de nuevo, al vientre de su madre, lugar en el que seguiría creciendo hasta el momento del nacimiento “real”. Durante el siguiente periodo, la madre tuvo que guardar absoluto reposo. Doce semanas después nació la pequeña Lynlee. A la semana de su segundo nacimiento se le volvió a operar para eliminar los restos del tumor.

Vía | SIPSE
Fotos | Pixabay – Sanjasy y Andina

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