7 diciembre 2017 Noticias, Salud

contaminación y bebés

Unicef acaba de presentar un informe que, como ya nos tiene acostumbrados, nos muestra una realidad que, a menudo, no queremos ver. El hambre, las enfermedades o la falta de oportunidades se ceba en el mundo de la infancia de una manera especialmente cruenta, convirtiéndose en una de esas lacras sociales que, de tan cotidianas, y por desgracia, ya las hemos normalizado.

Sin embargo desde Unicef no cejan en su empeño por crear un mundo más justo para todos y, en especial, para los niños. Es así como este nuevo informe nos alerta de que casi 17 millones de bebés, en todo el mundo, respiran un aire excesivamente tóxico debido a la contaminación. De hecho, hay zonas en las que el aire supera en seis veces los niveles establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

La contaminación, perjudicial para el cerebro del bebé

Este informe, que ha sido presentado durante esta semana, lo han titulado “Peligro en el aire”. En él se constató como la mayor concentración de contaminación atmosférica se encuentra en Asia meridional donde 12,2 millones de niños sufren las consecuencias de estos “malos aires”. Las siguientes zonas más perjudicadas se encuentran en Asia Oriental y el Pacífico donde se encuentran 4,3 millones de niños.

Respirar una atmósfera contaminada en los menores de 1 años, además de provocar problemas respiratorios, también se ha comprobado que tiene un efecto negativo en su desarrollo cerebral. Al parecer, las micro partículas que contiene el aire contaminado entran en el torrente sanguíneo hasta llegar al cerebro, provocando distintos daños, especialmente en aquellas conexiones neuronales que van a provocar problemas en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.

Fumando delante del bebé

Pequeños gestos cotidianos que ayudan a evitar la contaminación

El director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, quiere dar un toque de atención a todos los países que, por sus falta de normativas y cuidados de medio ambiente, han dejado que su atmósfera se convierta en un arma peligrosa, especialmente para los bebés que todavía se encuentran en pleno desarrollo. Instándoles a tomar las medidas oportunas para reducir la contaminación hasta los límites que marca la OMS.

Del mismo modo, el informe quiere alentar a los padres a que eviten, en lo máximo, los aires contaminados. No exponer al bebé a los humos de las cocinas o evitar fumar delante de él, así como salir a la calle durante el día, y en la medida posible, en lugares alejados del tráfico, pueden ser pequeñas medidas cotidianas que harán mucho bien a la salud de su hijo.

Vía | Servimedia
Fotos | El Patagónico y Change

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