Una de las peores pesadillas a las que se pueden enfrentar los padres es a la rutina del sueño de sus bebés. Hay niños que enseguida se adaptan y tras los primeros meses, en los que su objetivo es comer y dormir a todas horas, poco a poco van espaciando su tiempo de sueño y adaptándose a la rutina de dormir durante toda la noche e ir alternando horas de sueño y actividad durante el día. Pero hay otros que esos cambios no los aceptan bien, así que pueden pasarse las noches en vela haciendo lo mejor que saben hacer: llorar.
Claro que esto lleva a un estado de nervios y angustia a los padres que necesitan el descanso nocturno a fin de poder rendir durante el día. Existen muchas soluciones, pero una de las más extendidas, y que parece que los niños adoptan muy bien, es la de montarlos en el coche y empezar a dar vueltas por la ciudad hasta que les vence el sueño. Práctica que, según un estudio en Gran Bretaña, le da un palo importante a nuestra economía.








