8 agosto 2012 Noticias, Nutrición

La alimentación sería crucial entre los seis meses  y los dos años

Una vez más, un estudio intenta hacernos ver los beneficios que puede aportar llevar una dieta sana. En otras ocasiones hemos hablado de la importancia de la alimentación variada para un buen desarrollo del embarazo o para ayudar a concebir y también para ayudar a combatir problemas como el asma en los bebés. Ahora, los beneficios irían relacionados con la inteligencia.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia), encabezados por la doctora Lisa Smithers, observaron que la dieta sana durante los primeros meses de vida influían en el coeficiente intelectual de los pequeños a la edad de ocho años. Para conseguir los resultados se observaron los hábitos alimenticios de 7000 niños desde los seis meses hasta los dos años de edad. Finalmente comparó todos los resultados cuando cumplieron ocho años.

El resultado más relevante indicó que los bebés que consumieron alimentos variados obtuvieron hasta dos puntos más en coeficiente intelectual que el resto de niños cuando se les puntuó a los ocho años. Igualmente otro dato que obtuvieron es que los bebés que fueron alimentados a los seis meses con productos para bebés tuvieron un impacto negativo, no siendo así si los comieron a los dos años.

Según la doctora este estudio confirma la necesidad de valorar el impacto que puede tener la dieta de los pequeños en el futuro y no dejarla de lado. Es necesario ofrecer una alimentación variada “que aporte los nutrientes necesarios para el desarrollo del tejido del cerebro en los dos primeros años de vida”, apunta Lisa Smithers.

Vía | La Razón
Foto | Flickr-aLx

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