14 abril 2009 Noticias, Salud

Kaylee Wallace

Cuando ocurre una desgracia y un bebé está terminal o fallece, no todos los padres consideran la donación de los órganos del pequeño. Sin embargo, hay diversos casos de enfermos, niños y adultos, que han sobrevivido gracias al trasplante de un órgano de bebé.

Hace unos días, saltaba a las portadas de muchos medios internacionales el caso de un bebé canadiense al que los médicos mantenían con vida gracias a la ayuda de un respirador artificial. Las pocas posibilidades de sobrevivir llevaron a sus padres a tomar la decisión de apagar el aparato para poder donar su corazón a otro bebé que necesita uno con urgencia.

Hablamos de una difícil decisión que no todos se atreven a tomar. Cuál fue la sorpresa para padres y médicos que al quitarle la máquina, el bebé decidió seguir luchando por su vida.

El drama se ha prolongado y el enfermo, otro bebé de un mes, Lillian, que estaba preparado para recibir el corazón del bebé ha tenido que pasar de nuevo a formar parte de la lista de espera.

La niña de dos meses de edad se llama Kaylee y padece el Síndrome de Joubert. Se trata de una enfermedad neurológica congénita muy rara. Por su culpa el cerebro de quien la padece se olvida de darle a los pulmones la orden de seguir respirando mientras el enfermo duerme.

Según los médicos, con la ayuda del respirador se podría prolongar la vida del bebé un año aproximadamente.

Con esta vuelta de tuerca que les ha dado el destino, Kaylee y Lillian siguen ingresados en el Hospital de Niños Enfermos de Toronto esperando que cambien de rumbo sus vidas.

Vía | National Post

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